Virtudes Prusianas

VIRTUDES PRUSIANAS (Brandenburgo-Prusia, Alemania):
Perfecta organización * Sacrificio * Imperio de la ley * Obediencia a la autoridad * Militarismo * Fiabilidad * Tolerancia religiosa * Sobriedad * Frugalidad * Pragmatismo * Puntualidad * Modestia * Diligencia

miércoles, 5 de marzo de 2014

ANTES Y DESPUÉS DEL “HOLOCAUSTO®” – CIFRAS DE LA POBLACIÓN JUDÍA ENTRE 1933 Y 1948 | Qué nos ocultan

ANTES Y DESPUÉS DEL “HOLOCAUSTO®” – CIFRAS DE LA POBLACIÓN JUDÍA ENTRE 1933 Y 1948 | Qué nos ocultan






Si Hitler mato a 6 millones de judios, entonces ¿porque el Jewish World Almanac (Almanaque judío mundial) muestra que entre 1938 y 1945, la población judía de hecho AUMENTO por casi medio millón? Si habían 2.4 millones de judios en los países ocupados por Alemania durante la guerra en Europa, y 3.8 millones de judios aplicaron para reparaciones del holocausto® a Alemania al finalizar la guerra (por cierto, solo los judios tienen permitido cobrar “reparaciones”), ¿En dónde están los supuestos 6 millones de judios holocausteados?, ¿Por qué es ilegal (e incluso punible) “negar” (*) el holocausto?
(*) ¿Cómo se niega algo que no sucedió?, por “negar” se refieren a que te meterán a la cárcel por atreverte a pensar por ti mismo y darte cuenta de la innegable evidencia que demuestra sin lugar a dudas que el “holocausto®” es pura falacia.
Países en los cuales ya es ilegal “negar” el holocausto®: Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, República Checa, Francia, Alemania, Hungría, Israel, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, España, Suiza. 
En Estados unidos aun no es ilegal, pero decir algo que no vaya con la historia oficial es considerado suicidio profesional, hay cada vez más países en el mundo que poco a poco están adoptando estas leyes draconianas.
¡LA VERDAD NO TEME INVESTIGACIÓN!
Durante más de un siglo, el Almanaque mundial judío ha sido ampliamente considerado como la fuente más auténtica para cifras de la población judía del mundo. Académicos de todo el mundo, incluidos los editores de la Enciclopedia Británica, confían en la exactitud de esas cifras. Esto es lo que los Almanaques Mundiales de 1933 y 1948 tenían que decir sobre la población mundial de los judios.
ALMANAQUE MUNDIAL – 1933
jews1933
Como podemos ver la cifra mundial de judios en 1933 es de 15,315, 359. Y también podemos apreciar que la fuente de dicha información ni siquiera es el Almanaque Mundial, sino que la fuente viene directamente del American Jewish Committee (AJC) –El Comité Judío Americano-
ALMANAQUE MUNDIAL – 1948
jews1948
Cifra mundial de judios en 1948 –dos años después de la guerra- 15.753.638
En otras palabras, de acuerdo con el Almanaque Mundial, la población mundial de judíos aumentó entre 1933 y 1948 de 15.315 millones a 15.753 millones. Si el gobierno alemán bajo Adolf Hitler habría -como se alega- asesinado a seis millones de Judíos, estas pérdidas deberían haberse reflejado en las cifras de la población de judíos citadas en el Almanaque Mundial y en el AJC.
Las sospechas planteadas por los números anteriores sobre la veracidad de las acusaciones hechas contra el gobierno de Hitler son confirmados por el informe oficial de tres volúmenes por el Comité Internacional de la Cruz Roja, publicado en 1948 en Ginebra, según el cual los 272.000 internos del campo de concentración murieron en custodia alemana, la mitad de ellos Judíos. El siguiente artículo elabora.
UNA APRECIACIÓN DE LOS HECHOS DEL ‘HOLOCAUSTO’ POR LA CRUZ ROJA – LOS JUDÍOS Y LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN: NO HAY EVIDENCIA DE GENOCIDIO
Hay un estudio de la cuestión judía en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y las condiciones de los campos de concentración de Alemania, que es casi el único en su honestidad y objetividad, el informe de tres volúmenes del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre las actividades realizadas durante la Segunda Guerra Mundial, Ginebra, 1948.
Este exhaustivo reporte viene de una fuente completamente neutral que ha incorporado y ampliado las conclusiones de dos trabajos previos: “Documents sur l’activité du CICR en faveur des civils détenus dans les camps de concentration en Allemagne 1939-1945 (Geneva, 1946)”, e “Inter Arma Caritas: the Work of the ICRC during the Second World War (Geneva, 1947)”. El equipo de autores, encabezados por Frédéric Siordet, explica en las primeras páginas del informe que su objetivo, en la tradición de la Cruz Roja, había sido estrictamente neutral políticamente, y aquí radica su gran valor.
La Cruz Roja Internacional (ICRC, por sus siglas en inglés) aplico con éxito la convención militar de Ginebra, 1929, con el fin de obtener acceso a los internados civiles en Europa Central y Occidental por las autoridades alemanas. Por el contrario, el ICRC ​​no pudo ganar ningún acceso a la Unión Soviética, que había fallado en ratificar la Convención. Los millones de internados civiles y militares en poder de la URSS, cuyas condiciones se sabe que fueron, por mucho, las peores, estaban completamente aislados de cualquier contacto o supervisión internacional. El informe de la Cruz Roja es de valor, ya que primero aclara las circunstancias legítimas en las que judíos fueron detenidos en los campos de concentración, es decir, como extranjeros enemigos. En la descripción de las dos categorías de internados civiles, el Informe distingue al segundo tipo como:
“Civiles deportados por motivos administrativos (en alemán, “Schutzhäftlinge”), que fueron detenidos por motivos políticos o raciales debido a que su presencia se consideraba un peligro para el Estado o las fuerzas de ocupación” (Vol. 111, p. 73).
Estas personas, continúa, “se colocaron en el mismo nivel que las personas detenidas o encarceladas en virtud del derecho común por razones de seguridad. ” (P.74). 
El informe admite que los alemanes estaban en un principio reacios a facilitar la vigilancia de la Cruz Roja de las personas detenidas por motivos relacionados con la seguridad, pero en la última parte de 1942, el ICRC obtuvo concesiones importantes de parte de Alemania. Se les permitió distribuir paquetes de alimentos a los principales campos de concentración en Alemania a partir de agosto de 1942, y “a partir de febrero de 1943 en adelante esta concesión se amplió a todos los demás campos y prisiones” (Vol. 111, p. 78). El ICRC pronto estableció contacto con los comandantes de los campos y puso en marcha un programa de ayuda alimentaria que continuó funcionando hasta los últimos meses de 1945, las cartas de agradecimiento venían llegando de los internados judíos.
LOS DESTINATARIOS DE LA CRUZ ROJA ERAN JUDÍOS
El informe señala que:
“Nada menos que 9.000 paquetes eran envasados diariamente. Desde el otoño de 1943 hasta mayo de 1945, alrededor de 1.112 millones de paquetes con un peso total de 4.500 toneladas fueron enviados a los campos de concentración” (Vol. III, p. 80).
Además de la comida, enviaban prendas de vestir y suministros farmacéuticos.
“Los paquetes fueron enviados a Dachau, Buchenwald, Sangerhausen, Sachsenhausen, Oranienburg, Flossenburg, Landsberg-am-Lech, Flöha, Ravensbrück, Hamburg-Neuengamme, Mauthausen, Theresienstadt, Auschwitz, Bergen-Belsen, a los campos cerca de Viena y en el centro y sur Alemania. Los principales beneficiarios fueron los belgas, holandeses, franceses, griegos, italianos, noruegos, polacos y judíos desnacionalizados” (Vol. III, p. 83).
En el curso de la guerra:
“El Comité estaba en condiciones de transferir y distribuir en forma de suministros de socorro, más de veinte millones de francos suizos recaudados por organizaciones de bienestar judías de todo el mundo, en particular por el American Joint Distribution Committee de Nueva York” (Vol. I, p. 644).
Esta última organización, tuvo permitido (por el Gobierno alemán) el mantener oficinas en Berlín hasta la entrada de Estados Unidos en la guerra. El ICRC se quejó de que la obstrucción de su operación de ayuda para los internados judíos no vino de los alemanes, sino del bloqueo aliado de Europa. La mayor parte de sus compras de alimentos de socorro se hicieron en Rumanía, Hungría y Eslovaquia.
El ICRC ​​tuvo una mención especial para las condiciones liberales vigentes en Theresienstadt hasta el momento de sus últimas visitas allí en abril de 1945. Este campamento:
“Donde había alrededor de 40.000 Judíos deportados de varios países, era un gueto relativamente privilegiado ” (Vol. III, p. 75).
Según el Informe:
“Los delegados del Comité pudieron visitar el campamento de Theresienstadt (Terezin), utilizado exclusivamente para Judíos y que era gobernado por condiciones especiales. De la información recabada por la Comisión, este campamento se había iniciado como un experimento por ciertos líderes del Reich… Estos hombres querían dar a los judíos los medios para la creación de una vida en común en una ciudad bajo su propia administración y que poseyera una autonomía casi completa… dos delegados pudieron visitar el campamento el 06 de abril de 1945. Ellos confirmaron una impresión favorable en la primera visita ” (Vol. I, p. 642).
El ICRC también tuvo elogios para el régimen de Ion Antonescu de la Rumania fascista, donde el Comité pudo extender envíos especiales a 183.000 judíos rumanos hasta la época de la ocupación soviética. La ayuda luego cesó, y el ICRC se quejó amargamente de que nunca tuvo éxito “en el envío de cualquier cosa a Rusia” (Vol. II, p. 62).
La misma situación se aplica a muchos de los campos alemanes después de su “liberación” por los rusos. El ICRC ​​recibió un flujo voluminoso de correos desde Auschwitz hasta el período de la ocupación soviética, cuando muchos de los internados fueron evacuados hacia el oeste. Pero los esfuerzos de la Cruz Roja para enviar socorro a los internados todavía en Auschwitz bajo el control soviético fueron inútiles. Sin embargo, los paquetes de alimentos siguieron siendo enviados a los ex prisioneros de Auschwitz transferidos al oeste, a campos tales como Buchenwald y Oranienburg.
NO HAY EVIDENCIA DE GENOCIDIO
Uno de los aspectos más importantes del informe de la Cruz Roja es que aclara la verdadera causa de esas muertes, que sin duda se produjeron en los campos hacia el final de la guerra. Dice el informe:
“En la condición caótica de Alemania después de la invasión durante los meses finales de la guerra, los campos no recibían los suministros de alimentos en lo absoluto, y el hambre reclamo un número cada vez mayor de víctimas. Alarmados por esta situación, el Gobierno alemán informó al ICRC el 01 de febrero, 1945… En marzo de 1945, las conversaciones entre el presidente del ICRC, y el general de las SS Kaltenbrunner dieron incluso más resultados decisivos. De ahora en adelante los suministros de ayuda podrían ser distribuidas por el ICRC, y un delegado fue autorizado a permanecer en cada campamento… “(Vol. III, p. 83).
Es evidente que las autoridades alemanas se esforzaron para aliviar la grave situación en la medida de sus posibilidades. La Cruz Roja es muy explícita al afirmar que los suministros de alimentos cesaron en este momento debido a los bombardeos aliados a los transportes alemanes, y en interés de los judíos internados, (La ICRC) había protestado el 15 de marzo de 1944 en contra de “la bárbara guerra aérea de los Aliados ”  (Inter Arma Caritas , p . 78).
Para el 2 de octubre de 1944, el ICRC advirtió a la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania del inminente colapso del sistema de transporte de Alemania, declarando que las condiciones de hambre de la gente en toda Alemania se estaban convirtiendo en algo inevitable.
Al tratar con esto, es importante hacer hincapié en que los delegados de la Cruz Roja Internacional no encontraron evidencia alguna en los campamentos de una política deliberada de exterminio de los judíos. En todas sus 1600 páginas  del informe ni siquiera menciona una cosa tal como una cámara de gas. Admite que judíos, como muchas otras nacionalidades en tiempos de guerra, sufrieron los rigores y privaciones, pero su completo silencio sobre el tema de un exterminio planificado es una amplia refutación de la leyenda de los Seis Millones.
Al igual que los representantes del Vaticano con los que trabajaban, la Cruz Roja se vio incapaz de consentir las acusaciones irresponsables de genocidio, que se habían convertido en la orden del día. Por lo que se refiere a la tasa de mortalidad real, el informe señala que la mayoría de los médicos judíos de los campos estaban siendo utilizados para combatir el tifus en el frente oriental, a fin de que no estuvieran disponibles cuando las epidemias de tifus de 1945 estallaron en los campamentos (Vol. I, p 204 ff).
Incidentemente, con frecuencia es reclamado que las ejecuciones masivas se llevaron a cabo en cámaras de gas hábilmente disfrazadas de duchas. Una vez más el Informe hace un sinsentido este alegato.
“No sólo los lavaderos, pero las instalaciones de baños, duchas y lavandería fueron inspeccionados por los delegados. A menudo tenían que tomar medidas para que los accesorios fueran menos primitivos, y para conseguir que sea reparado o ampliado ” (Vol. III, p. 594).
NO TODOS FUERON INTERNADOS
El volumen III del Informe de la Cruz Roja, en el Capítulo 3 (I. Población Civil Judía) se ocupa de la “ayuda otorgada a la sección judía de la población libre“, y en este capítulo deja bien en claro que no todos los judios europeos fueron colocados en campos de internamiento, sino que se quedaron, con ciertas restricciones, como parte de la población civil libre. Esto entra en conflicto directamente con la “rigurosidad” del supuesto “programa de exterminio”, y con el crédito de las falsificadas memorias de Höss, de que Eichmann estaba obsesionado con agarrar a “cada judío que caía en sus manos.”
En Eslovaquia, por ejemplo, donde el ayudante de Eichmann, Dieter Wisliceny estaba a cargo, el informe señala que:
“Una gran proporción de la minoría judía tenía permiso para permanecer en el país, y en ciertos períodos, Eslovaquia fue considerada como un relativo paraíso de refugio para Judios, especialmente para aquellos que vienen de Polonia. Los que se quedaron en Eslovaquia parecen haber estado en relativa seguridad hasta el final de agosto de 1944, cuando un levantamiento contra las fuerzas alemanas se llevó a cabo. Si bien es cierto que la ley del 15 de mayo 1942 había provocado la internación de varios miles de Judios, estas personas en campos donde las condiciones de alimentación y alojamiento eran tolerables, y donde se les permitió a los internos que realizan trabajo remunerado (*) en condiciones casi iguales a los del mercado de trabajo libre “(Vol. I, p. 646).
(*) SI, a los prisioneros se les pagaba por sus trabajos, NO eran esclavos, información adicional:
Dinero de los campos de concentración 01 y 02
No sólo un gran número de los tres millones (más o menos) de judios europeos evitaron el internamiento por completo, sino que la emigración de Judios continuó a lo largo de la guerra, por lo general a través de Hungría, Rumania y Turquía. Irónicamente, la emigración judía de la posguerra de los territorios ocupados por los alemanes también se vio facilitada por el Reich, como en el caso de los Judios polacos que habían escapado a Francia antes de su ocupación.
“Los Judios de Polonia que, mientras en Francia, habían obtenido permisos de entrada a los Estados Unidos como ciudadanos estadounidenses por las autoridades de ocupación alemanas, que acordaron además de reconocer la validez de unos tres mil pasaportes expedidos a los Judios por los consulados de los países de América del Sur ” (Vol. I, p. 645).
Como futuros ciudadanos de Estados Unidos, estos Judios fueron llevados al campo de Vittel en el sur de Francia para los extranjeros norteamericanos. La emigración de Judios europeos de Hungría, en particular, procedió durante la guerra sin obstáculos por las autoridades alemanas. “Hasta marzo de 1944,” dice el informe de la Cruz Roja: “Los judios que tuvieron el privilegio de visas para Palestina eran libres de abandonar Hungría” (Vol. I, p. 648). Incluso después de la sustitución del Gobierno de Horthy en 1944 (tras su intento de armisticio con la Unión Soviética), con un gobierno más dependiente de la autoridad alemana, la emigración de Judios siguió.
La Comisión se aseguró de los compromisos de Gran Bretaña y los Estados Unidos “para dar apoyo por todos los medios a la emigración de Judios de Hungría”, y desde el Gobierno de los EE.UU., el CICR recibió un mensaje que indicando que:
“El Gobierno de los Estados Unidos… ahora repite concretamente su seguridad de que los arreglos se harán para el cuidado de todos los Judios que en las actuales circunstancias se les permite salir ” (Vol. I, p. 649)
C. Biedermann está de acuerdo en los diecinueve casos que la cita de “Did Six Million Really Die?” recogida en el informe del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre las actividades realizadas durante la Segunda Guerra Mundial y el Inter Arma Caritas (esto incluye el material arriba mencionado), lo hizo con precisión.
Una cita de Charles Biedermann (un delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja y Director del Servicio Internacional de Búsquedas de la Cruz Roja) bajo juramento en el juicio a Zündel (9 de febrero, 10, 11 y 12, 1988). Lo anterior es el capítulo 9 de “Did Six Million Really Die?
(…)
Los revisionistas estiman que la cifra de muertes, de todos los campos de concentración alemanes estaba entre 300 mil y 500 mil, de esa cantidad, alrededor de la mitad de las víctimas eran Judios. A diferencia de la cómica y desacreditada cifra de los 6 millones, esta cifra esta basaba en la sólida documentación, incluidos los informes publicados por la Cruz Roja Internacional que inspeccionaron los campamentos, los registros de defunción de Auschwitz liberados a los archivos soviéticos en 1990 (que registró sólo 69.000 muertes en Auschwitz), y otras evidencias. La principal causa de la muerte fue la epidemia de tifus y el hambre.
Después de décadas de cuidadosa investigación forense, análisis científico, y el estudio intenso, los revisionistas académicos han declarada a las “cámaras de gas”, “cámaras de vapor”, “cintas transportadoras de electrocución”, “salones de asfixia”, “Aplastadores de cráneo a pedales», «El polvo de hueso de judío utilizado para la construcción “, “Los judios molidos en moledoras de cemento para asfaltar calles”,  y otros absurdos al reino de la ciencia ficción.
Historias tan fantásticamente absurdas, como la del judío Moshe Peer, que afirma haber sido gaseado 6 VECES:
“Moshe Peer fue enviado a la cámaras de gas al menos 6 veces. Sobrevivió a cada una… Hasta el día de hoy Peer no sabe cómo sobrevivió”
THE MONTREAL GAZETTE, Agosto 5 de 1993, por Karen Seidman, Surviving the horror
¿Quién en su sano juicio, y con medio cerebro creería semejante falacia?, Más información en: Vho.org, codoh.com, holocaustdenialvideos.com, Winston Smith Ministry of Truth
Informe de la Cruz Roja Internacional que sumó un total de poco menos de 300.000 víctimas de los campos de concentración alemanes. La causa principal de la muerte: Tifus
Roger Dommergue
“Lo único que todos saben de Hitler es que mató a 6 millones de Judíos que nunca existieron, en cámaras de gas que nadie vio.”
Roger-Guy Dormmergue (judio), luchó en la Resistencia Anti-Nacionalsocialista durante la guerra.
(*) Entrevista de Roger G. Dommergue con Ernst Zündel, click aqui
Adicionalmente, documentos oficiales del tercer Reich, también concuerdan con los de la Cruz Roja Internacional. El Documento del Tribunal de Nuremberg N º 1523, en el cual Heinrich Himmler, jefe de los campos de concentración dio órdenes el 28 de diciembre de 1942, diciendo que la tasa de mortalidad en los campos de concentración se debe REDUCIR a toda costa:
“Los campamentos han sido golpeados con una mortal EPIDEMIA de tifus que se propaga por las pulgas y piojos en el cuerpo; Dolores estomacales, fiebre alta, adelgazamiento y la muerte puede seguir rápidamente.”
El inspector de los campos, Richard Glucks respondió a la orden de Himmler el 20 de enero de 1943:
“Se utilizaran todos los medios para reducir los índices de mortalidad”
¿Reducir las muertes al máximo posible en un campo de “exterminio”?
Click para ver la imagen mas grande
“No sé cuánto tiempo más podremos mantener que los alemanes están matando judíos en cámaras de gas. Es una mentira grotesca, como la de que los alemanes en la 1° Guerra Mundial fabricaban mantequilla con los cadáveres de sus enemigos… Se trata de una mentira que puede poner en peligro nuestra propaganda”.
Esta fue la respuesta del jefe de la propaganda británica a Winston Churchill, desaconsejándole firmar dicha acusación contra Alemania, propuesta por el P.W.E. (Political Warfare Executive), departamento inglés responsable de la “guerra psicológica”.
La idea fue recogida inicialmente según los rumores propagados por polacos y judíos en agosto de 1942. “El “Foreign Office” enseguida se dió cuenta de que se trataba de una mentira, pues los polacos y los judíos siempre estaban mintiendo para predisponer a Inglaterra contra Alemania”.
No obstante el P.W.E. decidió utilizar y ampliar estas historias como base en la guerra propagandística contra los alemanes.
–Irving, David: Pruebas contra el Holocausto. Conferencia en el Hotel Majestic de Barcelona, el 17 de Noviembre de 1989
(…)
El concepto de la Gran Mentira, que Hitler (y luego Goebbels) denuncio en su libro, cae como anillo al dedo, a esta GRAN MENTIRA del “Holocausto®”…
Todo el mundo debería leer este extracto del Capítulo X de Mein Kampf, donde el Hitler explica cómo las masas creerán una masiva mentira, simplemente por el hecho de que la gente común no puede comprender que una gran historia tan, pero tan repetida puede ser cualquier cosa, sino cierta.
“Ellos proceden en el sólido principio de que la magnitud de una mentira siempre contiene un cierto factor de credibilidad, ya que las grandes masas de los pueblos en el fondo de sus corazones tienden a corromperse en lugar de ser consciente y deliberadamente malos, y que , por lo tanto, en vista de la simplicidad primitiva de sus mentes, más fácilmente caen víctimas de una gran mentira, que de una pequeña, ya que ellos (las masas) mienten en cosas pequeñas, pero se avergonzarían de mentir en cosas demasiado grandes.
Tal falsedad, no entrará en sus cabezas y que no serán capaces de creer en la posibilidad de tal monstruoso descaro y falsedad infame en otros; sí, incluso al informarse sobre el tema, van a dudar y a vacilar, y continuarán aceptando al menos una de estas causas como cierta.
Por lo tanto, algo así como incluso la mentira más insolente siempre permanecerá y durara,  un hecho que todos los grandes virtuosos de la mentira, y clubs de mentirosos en este mundo saben muy bien y también hacen el uso más traicionero de este (principio)”
–Adolf Hitler, Mein Kampf, Capitulo X.
(…)
Fuente:
Did Six Million Really Die?, Capitulo 9, por Richard Verrall (usando el seudónimo Richard E. Harwood) y publicado por  Ernst Zündel in 1974.

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