Alfredo Jalife-RahmeDe París a Berlín, altos funcionarios y la prensa han expuesto la malignidad letal de los especuladores asentados, para no decir cobijados, en Londres y Wall Street –donde destacan los operadores diabólicos del sionismo financiero global–, quienes han vapuleado al euro y tienen arrinconado a lo que la prensa británica en forma despectiva denomina PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España).Cuando no se vislumbra todavía una salida a la crisis griega, susceptible de generar un efecto dominó en el sur mediterráneo y que ha colocado al euro contra la pared, la canciller alemana, Angela Merkel, fustigó (estérilmente, a nuestro juicio) a los especuladores y exigiócontrolar el mercado de los derivados financieros que fueron usados para lucrar con el estrés económico griego(The Times, 6/3/10).
Tras una reunión, sin resultados tangibles, con el atribulado primer ministro griego, Georgios Papandreou, Merkel declaró que discutirá laregulaciónde los tóxicos CDS (credit default swaps) con EU:debemos tener éxito en frenar el juego de los especuladores contra los estados soberanos.
Merkel consideró, en forma coloquial, que los CDSconsisten en asegurar la casa del vecino para destruirla y ganar dinero de la operación, por lo que se había convertido enun tema globalque requería tomar medidas con EU. ¿Para qué sirve entonces el G-20?
El asunto de los derivados financieros no es recientementeglobal: lo venimos tratando desde la década de los noventa (antes de la aparición teratológica de los CDS) y, a escala europea, hasta el entonces primer ministro gaullista Jacques Chirac, en una cumbre del G-7, los había calificado desida financiero.
Tampoco Merkel puede deslindarse de los juegos especulativos de la banca alemana, en particular de Deutsche Bank, uno de los principales apostadores globales de los derivados.
¿Estará enterada Merkel de que en EU Obama reina mientras Goldman Sachs gobierna? ¿Con quién se coordinará entonces?
Suena increíble, para quienes no somos adictos a lacontabilidad creativay a lasinnovaciones financieras, que un puñado de especuladores, aparentemente apátridas (su organigrama genealógico lleva en formasorprendente, en gran medida, al Minotauro del sionismo financiero global cómodamente asentado en Wall Street y la City), pueda destruir a países enteros, lo cual viene sucediendo desde el efecto tequila en México hasta el efecto dragón en Indonesia.
Los CDS son unos ingeniosos instrumentos especulativos del mercado de los derivados –que navegan comosegurossin disponer la capitalización de las aseguradoras– con los que se apuesta (literal) sobre la viabilidad (su quiebra: default) de la deuda soberana de los países.
En realidad, los CDS son unos vulgares swaps apalancados: es decir, altamente endeudados con créditos fáciles y baratos proveídos por la banca de inversiones israelí-anglosajona.
Los letales CDS se encontraron detrás de la quiebra de Lehman Brothers, el indeleble 15 de septiembre de 2008, que gestó en EU la crisis financiera global que se convirtió luego en una crisis multidimensional.
Como se trata de derivados financieros desregulados que gozan de los privilegios de lacontabilidad invisible(off-balance-sheet) que inundan los paraísos fiscales (off-shore) –la piratería financiera anglosajona posmoderna– se calcula que su monto es equivalente al PIB global: 60 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares.
Su monto pudiera ser mucho mayor cuando voces conocedoras del mercado de los derivados financieros, que incluyen a los ominosos hedge funds (fondos de cobertura de riesgos) y sus prolíficas nuevas variedadesinnovadoras(como los CDS y otros engendros similares), pudieran ascender a la escalofriante cifra de un cuatrillón (en anglosajón: mil millones de millones: 10 a la decimoquinta potencia), es decir, mil billones en castizo.
El problema no son tanto los CDS sino el mercado entero de los derivados financieros que le han conferido su inconmensurable poder a la banca israelí-anglosajona que domina las plazas de Wall Street y la City y a sus gobiernos respectivos, como quedó refrendado en el reciente rescate bancario.Ha quedado asentado el papel pernicioso que jugó Goldman Sachs, el verdadero poder tras el trono en EU, paraasesoraral gobierno griego en sus trampas contables (mediante ingeniosos swaps de derivados, al estilo de Banxico para abultar sus inexistentes reservas de divisas) con el fin de ingresar a la eurozona.
Un artículo de Susan Pulliam, Kate Nelly y Carric Mollenkamp en la edición europea del The Wall Street Journal, “Los hedge funds se coaligan para debilitar al euro” (26/2/10), detalla la exclusiva (sic)cena de ideas (¡supersic!)en Manhattan a principios de febrero donde los pesos pesados de los hedge funds acordaron golpear al euro y llevarlo hasta la paridad deuno a unocon el dólar.
Entre los magnos especuladores, para no decir hienas globales, se encontraron Soros Fund Management LLC (propiedad del conocido depredador global George Soros, un instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild, que navega con máscara defilántropo) y SAC Capital Avisors LP (propiedad del controvertido Steven A. Cohen: su ex esposa Patricia no lo baja de hampón), el polémico jugador profesional de póker (no es broma) David Einhorn, presidente de Greenlight Capital Inc, y Donald Morgan, mandamás de Brigade Capital Management LLC.
Karl West, del The Daily Mail (27/2/10), acusa a Soros de encontrarse detrás del “complot (¡extrasupersic!) de los hedge funds para lucrar con la caída del euro”.Hans Hufschmid, anterior ejecutivo de Salomon Brothers (adquirido por el insolvente Citigroup donde laborará Zedillo en gratificación a sus felonías con el Fobaproa/IPAB), hoy a cargo de GlobeOp Financial Services SA que administra hedge funds en Londres y Nueva York, declaró quees una oportunidad de hacer mucho dinero.
Entre quienes han apostado CDS contra Grecia se encuentran Goldman Sachs (¡extrasupersic!), JP Morgan Chase & Co, Bank of America/Merrill Lynch, Barclays PLC y Paulson & Co Inc: es decir, la crema y nata del poder financiero de EU y Gran Bretaña.
Goldman Sachs usó hasta el cansancio a los griegos y hoy los desecha al basurero financiero global: una tragedia que nunca imaginaron sus geniales dramaturgos Eurípides, Sófocles y Esquilo juntos.
El peor error de juicio consiste en creer que tales entidades financieras israelí-anglosajonas frescamente rescatadas por los gobiernos de EU y Gran Bretaña se mueven en forma autónoma y descoordinada, y sin la tácita anuencia de sus pusilánimes gobernantes, a quienes sus banqueros controlan en última instancia.En medio de la sequía crediticia global y de la quiebra inocultable del modelo anglosajón, ¿asistimos a una guerra financiera que no se atreve a decir su nombre entre el dólar y el euro en la lucha sin cuartel para atraer los capitales flotantes?
Sus implicaciones geopolíticas son ya colosales y tienen en la mira balcanizar y vulcanizar la eurozona y la Unión Europea.
lunes, 8 de marzo de 2010
La banca judeo-anglosajona al ataque: Guerra financiera: ¿aniquilar al euro para que sobreviva el dólar?
lunes, 25 de mayo de 2009
Dolar chatarra alarma a inversionistas.
Se ha emitido más dinero que nunca, cantidades inimaginables pero sin el respaldo de una economía solida, dinero para salvar bancos, dinero para salvar armadoras automotrices, para incentivar generación de empleos y para amortiguar caída de consumo.
Pero a más dinero, menos valor del mismo y riesgo de hiperinflación crece y la caída del impuesto dolar como referencia monetaria internacional parece más posible.
Esto en el aspecto negativo, pero aquí hay quienes ofrecen otra visión de salvación para el dolar y la economía de Estados Unidos y mundial ¿ Será cierto ? Bueno hay que leerlo y valorarlo:
Dollar panic looks exaggerated
viernes, 26 de septiembre de 2008
¿Recesión global, crash del dólar e incumplimiento de pagos en EU?
Bajo La Lupa
por Alfredo Jalife-Rahme
http://www.jornada.unam.mx/2008/09/24/index.php?section=opinion&article=020o1polUna de las consecuencias en el reajuste geopolítico del tsunami financiero en curso ha sido el espectacular acercamiento estratégico de China con Japón (People’s Daily, 22/09/08), lo cual beneficiará al yen nipón en detrimento del dólar e intentará minimizar el daño las pletóricas reservas de divisas del Banco del Pueblo de China.
Un autor anónimo que se presenta en China Daily (19/09/09) como “director del Centro de Estudios de Seguridad Económica de los Institutos Chinos de Relaciones Internacionales Contemporáneas” comenta que “desafortunadamente las medidas de emergencia de EU, la Unión Europea (UE) y Japón alivian temporalmente (sic) la tensión en los mercados financieros” y expone las “reservas agotadas (¡súper sic!) del Tesoro de EU”, así como el “efecto dominó” de las quiebras.
Stephen Roach, jefe en Asia de la atribulada Morgan Stanley, realiza la “anatomía de la pulverización”. Por cierto, Roach fue uno de los principales previsores de las graves fallas de la Reserva Federal en la fase terminal del hoy universalmente vilipendiado Alan Greenspan, pero luego se equivocó rotundamente al darle demasiado crédito a las medidas preventivas de Ben Shalon Bernanke.
Desde su radar inigualable, tanto en Asia como en su atribulado banco (del que acaba de adquirir 20 por ciento el grupo financiero japonés Mitsubishi UFJ), aborda la próxima secuencia financiera y sus repercusiones económicas. Afirma que el crecimiento del PIB global, que promedió 5 por ciento de 2004 hasta 2007, se encamina a 3.5 por ciento que juzga “alejado del desastre”.
Aquí exhibe su primera contradicción cuando considera que el sistema financiero de EU “se encuentra fuera de control”. ¿Cómo puede un sistema descontrolado e incontrolable encontrarse “alejado del desastre”? No estamos incitando al desastre, pero es pertinente tener en el radar mental tal escenario indeseable, aunque sea como remota posibilidad.
Lo interesante de la secuencia de Stephen Roach, desde su perspectiva indomable sobre la vigencia de la globalización, es que marca el piso de los sucesos por venir en “tres fases distintas del proceso de ajuste”, en la interacción “entre los mercados financieros y la economía real”.
Su primera fase desmenuza la crisis crediticia: considera que el proceso de deglución de la mala deuda anda avanzado en 65 por ciento, lo que nos parece demasiado hiperoptimista, cuando lo peor está por ocurrir. Es probable que el sesgo de su análisis financiero provenga de su cargo.
Su segunda fase diagnostica la economía estadunidense: aduce correctamente que el “evento mayúsculo es la capitulación (sic) de los consumidores de EU”, sobrendeudados y cortos de ingresos, que habían llevado el frenesí consumista a 72 por ciento de su PIB. Considera que los ajustes en la economía de EU van apenas en 20 por ciento.
La tercera fase versa sobre la economía global y sus vínculos con EU: la manufactura de China y Japón ha empezado a reducir sus embarcaciones a EU, cuyas reverberaciones han golpeado a la UE. Recuerda que las exportaciones asiáticas, 45 por ciento del PIB regional en 2007, redundaron en su acelerado crecimiento que se volvió dependiente de la demanda externa en la que el consumidor de EU era el rey. Después de dos años de un crecimiento a 12 por ciento del PIB, China se desaceleró a 10.1 por ciento en el segundo trimestre de este año, mientras se han debilitado las economías de Japón y Europa que “representan colectivamente 30 por ciento del total de las exportaciones de China”.
Vaticina para el año entrante otra caída del PIB chino a 8 por ciento. Como se nota, Stephen Roach es más realista en economía que en finanzas y la caída de 4 por ciento del PIB chino en un lapso de dos años afectará notablemente la demanda del mercado de las materias primas (aunque no necesariamente su cotización, debido al desplome del dólar).
Juzga que la economía de Japón es todavía “más precaria”, ya que su economía se ha estancado a 2 por ciento en los años recientes, lo que hace probable una recaída en recesión. Se desprende que China exhibe un “inmenso colchón”, pese a todo.
Stephen Roach no pierde su entusiasmo por la globalización a la que señala como la causal del auge global, en particular el asiático de 2002 a la mitad de 2007. Nada más que ahora la “conectividad” está golpeando en la cabeza asiática.
Llama la atención el común denominador de la disminución de 2 por ciento del crecimiento global que Roach aplica indistintamente en los cuatro principales motores de la economía mundial (EU, UE, China y Japón) y ni siquiera se toma la molestia de escudriñar a los otros tres gigantes del BRIC, es decir, a Brasil, Rusia e India, ya no se diga a la despreciada Latinoamérica, a la que, por cierto, la Cepal vaticina un crecimiento de 6 por ciento, con la notable excepción de la mediocridad del “México calderonista” en plena degradación. ¿Y qué tal si el PIB global, al contrario del diagnóstico sesgado de Stephen Roach, disminuye mucho más, abajo del umbral de 3 por ciento que el Fondo Monetario Internacional define como “recesión global”, cuando el tsunami financiero apenas se encuentra en su fase preliminar?
Mientras el locuaz Jaques Attali, ex director del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, augura una guerra inevitable como reajuste geopolítico a las turbulencia financieras globales, existen otros analistas a quienes por lo menos habría que tomarse la molestia de escuchar, por más sombrías que fuesen sus conclusiones.
John Taylor, presidente de la empresa neoyorquina International Foreign Exchange Concepts, la mayor firma de hedge-funds (fondos de cobertura de riesgos) de divisas del mundo, pronostica que el rescate colosal del gobierno bushiano “aplastará la cotización del dólar” (Yvette Essen, The Daily Telegraph, 21/09/08), escenario al que se adhiere Tim Bond, de Barclays Capital, quien vislumbra el “riesgo de una mayor inflación” (The Times, 21/09/08).
Después de exponer la transferencia de riqueza al BRIC y a las petromonarquías (nota: la tesis de Bajo la Lupa), Roger Cohen aborda el “despellejamiento (sic) de EU” y reporta una charla con el representante Barney Frank, jefe del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, quien confiesa que EU cesó de ser “el poder mundial dominante” (IHT, 21/09/08). ¡Como si no lo supiéramos!
Liam Halligan, jefe de los economistas de la londinense Prosperity Capital Management, considera que la inundación de liquidez por el gobierno bushiano no ha tenido efecto en las “tasas interbancarias de largo plazo que han permanecido neciamente (sic) altas”, lo que en su conjunto puede desembocar en el “incumplimiento de pagos” (¡súper sic!) de EU, lo que ha cesado de ser un escenario “impensable” (The Daily Telegraph, 21/09/08). ¿Quién va a rescatar ahora a la Reserva Federal y a la Secretaría del Tesoro de EU?
