domingo, 7 de agosto de 2011
La “parasitaria” economía de EU amenaza a la humanidad: Bajo la lupa de Alfredo Jalife
l género más salvaje del capitalismo, el financierista neoliberalismo global, sufre poderosos embates centrífugos en sus dos principales polos: Estados Unidos (EU), en quiebra técnica que no se atreve a pronunciar su nombre, y la Unión Europea (UE), presa de descomunales deudas en la zona que despectivamente los oligopolios multimediáticos anglosajones (y sus repetidoras locales) califican de PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España, por sus siglas en inglés), como si las desfondadas finanzas británicas (muy similares a su socia y sosias de EU) estuviesen en mejores condiciones.
Se trata del desplome del modelo anglosajón financierista y su fantasía globalizadora desregulada que tantos estragos causó en la periferia sometida por la fuerza militar, pero también del requlibrio implacablemente natural del quebrado orden financierista unipolar en paralelo con el ingreso abrupto al incipiente nuevo orden multipolar que se había adelantado mucho antes en la economía con la irrupción de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y de otros “mercados emergentes” muy exitosos.
Se colapsa el desregulado neoliberalismo financierista controlado por el sionismo jázaro y su pernicioso tríptico Hollywood/oligopolios multimediáticos (al estilo Rothschild-Murdoch y sus mendaces circuitos Sky)/los bancos centrales del G-7 (en particular, la Reserva Federal, despedazada por la dupla Greenspan-Bernanke)-FMI-Banco Mundial y la banca trasnacional de Wall Street y la City totalmente rebasados por la realidad y la nueva correlación multipolar de fuerzas.
El mayor problema radica en la mentalidad sui generis de los hacedores de la política en Wall Street y en Washington (en ese orden), que padecen el “síndrome de negación” característico de la primera fase del “síndrome de estrés postraumático” sumado al síndrome Sansón (“no me caigo solo, sino que arrastro a los demás conmigo) que refleja el perverso egoísmo del individualismo israelí-anglosajón consustancialmente depredador.
EU, casi 3.3 por ciento de la población mundial –triunfador de dos guerras mundiales y una guerra fría, pero que ya no gana nuevas guerras a principios del siglo XXI desde Afganistán hasta Irak–, nunca ha sido sometido por nadie y todavía no sabe coexistir con el resto del género humano ni siquiera en términos de primum inter pares (“el primero entre iguales”).
Pese a su conspicua decadencia vertiginosamente acelerada, EU insiste en imponer su unilateralismo caduco, primordialmente en materia financiera, sin importarle un comino los daños colaterales que inflige a sus vecinos (“el México neoliberal” que lo acepta en forma masoquista) y a sus “amigos” (la UE), no se diga al resto de la humanidad.
Dos días antes de la degradación de un solo nivel (de AAA a AA+, con tendencia a mayor negatividad futura) de la deuda soberana de EU por la polémica calificadora Standard & Poor’s (SP), su equivalente de China, la calificadora Dagong Global Credit Rating (mucho más seria que el oligopolio tríptico anglosajón que en realidad se solapa a sí mismo: SP, Moody’s y Fitch; curiosamente las dos últimas mantuvieron increíble y antigravitatoriamente su calificación “triple A+”) había rebajado ya a un tercer nivel y la redujo todavía de A “más” a simplemente A con tendencia negativa (Xinhua, 3/8/11), inmediatamente después del alza del techo de deuda por EU, que dilapida más de lo que ingresa fiscalmente, lo cual merma la capacidad de pago de su enorme deuda (a mi humilde juicio, impagable), cuyo mayor acreedor es China, con 1.15 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) hasta abril.
Peor: del total de los 3.2 millones de millones de dólares (trillones) de reservas de divisas de China, dos tercios se encuentran en instrumentos dolarizados.
La calificadora Dagong se angustia ante “la expectativa de una larga (sic) recesión de la economía de EU”, así como por la ausencia de protección de los acreedores de ese país.
No faltan verdaderos cleptómanos del Partido Republicano, quienes abogan olímpicamente por cesar de pagar la deuda a sus acreedores externos.
¿Habrá un equivalente al corralito argentino en EU? No hay que eliminar tal posibilidad.
EU debe reducir su déficit fiscal un mínimo de 4 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) en los próximos cinco años para “sostener su escala de obligaciones”, cuando el “arreglo” entre Obama y el Congreso sólo lo limita a 2.4 millones de millones de dólares, lo cual “refleja su falta de voluntad (sic) y su incapacidad (sic) para reducir su déficit y su deuda”, dice Dagong.
Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco del Pueblo de China (su banco central) –mucho más solvente y serio que la dupla depredadora Greenspan-Bernanke del financierismo sionismo jázaro– urgió a EU a “actuar con mayor responsabilidad con su deuda” (Money News, 3/8/11), lo cual es mucho exigir.
Si se juzgan los actos de EU, más que su vacua locuacidad, ¿a poco ignora Zhou que la deuda de EU es impagable y, además, no desea retribuir?
La prensa oficial china arremetió contra la “descabellada farsa (¡supersic!)” actuada en Washington en el teatro de la querella montada entre el Ejecutivo y el Legislativo, y describe el grave problema de la deuda de EU como “una bomba de tiempo” que hace de China “particularmente vulnerable (sic)”.
¿Será capaz EU de decir uno de estos días a China que no le pagará su adeudo, no se diga al resto de miserables acreedores, como el “México neoliberal”?
Le asiste la razón a Vlady Putin, premier ruso y zar geoenergético global, al haber calificado a “EU de parásito (¡supersic!) de la economía global” (Reuters, 1/8/11), al vivir por encima de sus limitaciones, cuando “el dominio del dólar es una amenaza (sic) a los mercados financieros”. Consideró que EU relega sus problemas al resto del mundo e hizo notar que Rusia posee una respetable cantidad de Bonos de Tesoro de EU, por lo que sugirió que “deben existir otras divisas de reserva”.
No es tan sencillo y toma bastante tiempo, situación que aprovechan los parásitos depredadores, es decir, los monetaristas neoliberales centralbanquistas del G-7 y la plutocracia oligárquico-oligopólica de Wall Street y la City.
Víctor Garashchenko, ex gobernador del banco central de Rusia –quien conoce todas las artimañas de sus colegas parasitarios del G-7 por haberlas padecido–, juzga adecuadamente que el problema es “la unipolaridad del dólar”, del que no es fácil “divorciarse”, y que “mantiene a flote la globalización” (nota: financierista) que sigue perjudicando al resto del mundo, lo cual augura “un colapso (sic) inevitable” (ICH, 5/8/11).
Como anticipé en mi reciente libro El híbrido mundo multipolar (Orfila editores, 2011), el derrumbe del dolarcentrismo –que constituye la obligatoria y discrecional reserva mundial de divisas (hoy 60 por ciento de los intercambios mundiales), la mayor dictadura financierista global de todos los tiempos– y, en segundo término, la “balcanización del euro” –casi 25 por ciento–, causarán severos estragos por dos motivos: 1) no existe todavía un sucedáneo creíble, y 2) prosigue “la guerra de las divisas”, en lugar de un acuerdo racional entre el insolvente G-7 y los resplandecientes BRICS para reordenar las finanzas globales. Tal es la verdadera tragedia global.
lunes, 8 de marzo de 2010
La banca judeo-anglosajona al ataque: Guerra financiera: ¿aniquilar al euro para que sobreviva el dólar?
Alfredo Jalife-RahmeDe París a Berlín, altos funcionarios y la prensa han expuesto la malignidad letal de los especuladores asentados, para no decir cobijados, en Londres y Wall Street –donde destacan los operadores diabólicos del sionismo financiero global–, quienes han vapuleado al euro y tienen arrinconado a lo que la prensa británica en forma despectiva denomina PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España).Cuando no se vislumbra todavía una salida a la crisis griega, susceptible de generar un efecto dominó en el sur mediterráneo y que ha colocado al euro contra la pared, la canciller alemana, Angela Merkel, fustigó (estérilmente, a nuestro juicio) a los especuladores y exigiócontrolar el mercado de los derivados financieros que fueron usados para lucrar con el estrés económico griego(The Times, 6/3/10).
Tras una reunión, sin resultados tangibles, con el atribulado primer ministro griego, Georgios Papandreou, Merkel declaró que discutirá laregulaciónde los tóxicos CDS (credit default swaps) con EU:debemos tener éxito en frenar el juego de los especuladores contra los estados soberanos.
Merkel consideró, en forma coloquial, que los CDSconsisten en asegurar la casa del vecino para destruirla y ganar dinero de la operación, por lo que se había convertido enun tema globalque requería tomar medidas con EU. ¿Para qué sirve entonces el G-20?
El asunto de los derivados financieros no es recientementeglobal: lo venimos tratando desde la década de los noventa (antes de la aparición teratológica de los CDS) y, a escala europea, hasta el entonces primer ministro gaullista Jacques Chirac, en una cumbre del G-7, los había calificado desida financiero.
Tampoco Merkel puede deslindarse de los juegos especulativos de la banca alemana, en particular de Deutsche Bank, uno de los principales apostadores globales de los derivados.
¿Estará enterada Merkel de que en EU Obama reina mientras Goldman Sachs gobierna? ¿Con quién se coordinará entonces?
Suena increíble, para quienes no somos adictos a lacontabilidad creativay a lasinnovaciones financieras, que un puñado de especuladores, aparentemente apátridas (su organigrama genealógico lleva en formasorprendente, en gran medida, al Minotauro del sionismo financiero global cómodamente asentado en Wall Street y la City), pueda destruir a países enteros, lo cual viene sucediendo desde el efecto tequila en México hasta el efecto dragón en Indonesia.
Los CDS son unos ingeniosos instrumentos especulativos del mercado de los derivados –que navegan comosegurossin disponer la capitalización de las aseguradoras– con los que se apuesta (literal) sobre la viabilidad (su quiebra: default) de la deuda soberana de los países.
En realidad, los CDS son unos vulgares swaps apalancados: es decir, altamente endeudados con créditos fáciles y baratos proveídos por la banca de inversiones israelí-anglosajona.
Los letales CDS se encontraron detrás de la quiebra de Lehman Brothers, el indeleble 15 de septiembre de 2008, que gestó en EU la crisis financiera global que se convirtió luego en una crisis multidimensional.
Como se trata de derivados financieros desregulados que gozan de los privilegios de lacontabilidad invisible(off-balance-sheet) que inundan los paraísos fiscales (off-shore) –la piratería financiera anglosajona posmoderna– se calcula que su monto es equivalente al PIB global: 60 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares.
Su monto pudiera ser mucho mayor cuando voces conocedoras del mercado de los derivados financieros, que incluyen a los ominosos hedge funds (fondos de cobertura de riesgos) y sus prolíficas nuevas variedadesinnovadoras(como los CDS y otros engendros similares), pudieran ascender a la escalofriante cifra de un cuatrillón (en anglosajón: mil millones de millones: 10 a la decimoquinta potencia), es decir, mil billones en castizo.
El problema no son tanto los CDS sino el mercado entero de los derivados financieros que le han conferido su inconmensurable poder a la banca israelí-anglosajona que domina las plazas de Wall Street y la City y a sus gobiernos respectivos, como quedó refrendado en el reciente rescate bancario.Ha quedado asentado el papel pernicioso que jugó Goldman Sachs, el verdadero poder tras el trono en EU, paraasesoraral gobierno griego en sus trampas contables (mediante ingeniosos swaps de derivados, al estilo de Banxico para abultar sus inexistentes reservas de divisas) con el fin de ingresar a la eurozona.
Un artículo de Susan Pulliam, Kate Nelly y Carric Mollenkamp en la edición europea del The Wall Street Journal, “Los hedge funds se coaligan para debilitar al euro” (26/2/10), detalla la exclusiva (sic)cena de ideas (¡supersic!)en Manhattan a principios de febrero donde los pesos pesados de los hedge funds acordaron golpear al euro y llevarlo hasta la paridad deuno a unocon el dólar.
Entre los magnos especuladores, para no decir hienas globales, se encontraron Soros Fund Management LLC (propiedad del conocido depredador global George Soros, un instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild, que navega con máscara defilántropo) y SAC Capital Avisors LP (propiedad del controvertido Steven A. Cohen: su ex esposa Patricia no lo baja de hampón), el polémico jugador profesional de póker (no es broma) David Einhorn, presidente de Greenlight Capital Inc, y Donald Morgan, mandamás de Brigade Capital Management LLC.
Karl West, del The Daily Mail (27/2/10), acusa a Soros de encontrarse detrás del “complot (¡extrasupersic!) de los hedge funds para lucrar con la caída del euro”.Hans Hufschmid, anterior ejecutivo de Salomon Brothers (adquirido por el insolvente Citigroup donde laborará Zedillo en gratificación a sus felonías con el Fobaproa/IPAB), hoy a cargo de GlobeOp Financial Services SA que administra hedge funds en Londres y Nueva York, declaró quees una oportunidad de hacer mucho dinero.
Entre quienes han apostado CDS contra Grecia se encuentran Goldman Sachs (¡extrasupersic!), JP Morgan Chase & Co, Bank of America/Merrill Lynch, Barclays PLC y Paulson & Co Inc: es decir, la crema y nata del poder financiero de EU y Gran Bretaña.
Goldman Sachs usó hasta el cansancio a los griegos y hoy los desecha al basurero financiero global: una tragedia que nunca imaginaron sus geniales dramaturgos Eurípides, Sófocles y Esquilo juntos.
El peor error de juicio consiste en creer que tales entidades financieras israelí-anglosajonas frescamente rescatadas por los gobiernos de EU y Gran Bretaña se mueven en forma autónoma y descoordinada, y sin la tácita anuencia de sus pusilánimes gobernantes, a quienes sus banqueros controlan en última instancia.En medio de la sequía crediticia global y de la quiebra inocultable del modelo anglosajón, ¿asistimos a una guerra financiera que no se atreve a decir su nombre entre el dólar y el euro en la lucha sin cuartel para atraer los capitales flotantes?
Sus implicaciones geopolíticas son ya colosales y tienen en la mira balcanizar y vulcanizar la eurozona y la Unión Europea.
viernes, 20 de febrero de 2009
Una vez más leyendo al buen Alfredo Jalife, uno de los pocos despiertos que ya veían avecinarse esta crisis
http://www.jornada.unam.mx/2009/02/18/index.php?section=opinion&article=018o1pol
En el mismo sentido de Dennis Blair, director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, quien alertó de la probabilidad de una Gran Depresión y sus implicaciones geopolíticas (ver Bajo la Lupa, 15.2.09), LEAP/E2020, centro de pensamiento europeo, advierte que en el último semestre de este año se iniciará la quinta fase de la crisis sistémica: la fase de la dislocación geopolítica global (GEAB, número 32, 16.2.09).
Recuerda su previo análisis en el que sostenía que la crisis sistémica global se desplegaría en cuatro principales fases estructurales: desencadenamiento, aceleración, impacto y decantación. Reconoce que ha surgido una nueva fase (la quinta, de dislocación geopolítica), debido a la incapacidad de los líderes globales de entender plenamente la visión de la crisis presente y que se ha vuelto obvia por la determinación en curar las consecuencias en lugar de las causas. Vaticina que la quinta fase advendrá en el cuarto trimestre de este año (es decir, a partir de septiembre), y que en su epílogo el mundo se parecerá más a Europa en 1913, en lugar de nuestro mundo en 2007.
Esta nueva fase será conformada por dos procesos principales que ocurrirán en dos secuencias paralelas.
Los dos procesos principales constan de: 1.- la desaparición de la base financiera en todo el mundo; es decir, la extinción del dólar debido a su impagable deuda; y 2.- la fragmentación de los intereses de los grandes jugadores y los bloques del sistema global.
Las dos secuencias paralelas constan de: 1.- la desintegración veloz de todo el sistema internacional vigente; y 2.- la dislocación estratégica de los grandes jugadores globales.
Se lamenta que la cuarta fase de decantación no haya dado lugar a la recuperación y culpa a los líderes globales de haber perdido la oportunidad de sacar las conclusiones adecuadas del colapso del sistema global prevaleciente desde la Segunda Guerra Mundial.
Los líderes globales no se encuentran a la altura de las circunstancias: Barack Obama, Nicolas Sarkozy o Gordon Brown pierden su tiempo coreando la dimensión histórica de la crisis, pero ocultan el hecho de que no entienden absolutamente nada de su naturaleza e intentan limpiar sus nombres del fracaso futuro de sus políticas. LEAP/E2020 es muy severo con los principales líderes del mundo occidental: prefieren persuadirse a sí mismos que el problema será resuelto como cualquier otro problema técnico normal, aunque un poco mas serio que el usual. Mientras cada uno persiste en jugar las viejas reglas obsoletas de décadas atrás, inconscientes del hecho de que el juego se ha extinguido bajo sus narices.
La reciente reunión de los ministros de finanzas del G-7 en Roma, más catatónica que nunca, parece conceder toda la razón al LEAP/E2020: en Estados Unidos, como en Europa, China y Japón, los líderes persisten en reaccionar como si el sistema global hubiese sido solamente víctima de alguna falla temporal. Pareciera que “solamente requieran cargas de combustible (liquidez) y otros ingredientes (disminución de las tasas de interés, recompra de los activos tóxicos, rescates de las industrias semiquebradas…) para que vuelva a arrancar”.
Su diagnóstico es de una enfermedad terminal, no de un catarrito blindado: el sistema global ha fenecido; se requiere construir uno nuevo en lugar de luchar en salvar lo que no puede ser más rescatado. Concuerda con nuestro análisis de que no se trata de una crisis vulgar, que puede ser solucionada con medidas anticíclicas, sino del fin del paradigma neoliberal (y, quizá, del mismo modelo capitalista).
Exhibe una gráfica sobre las penurias de la industria, en orden descendente en Japón, Estados Unidos, la eurozona, Gran Bretaña, China e India; es decir, de seis de los principales activadores de la globalización financiera y económica, que han contraído dramáticamente la demanda de nuevos pedidos (al último trimestre de 2008) en el sector manufacturero que ha ingresado a territorio negativo, como señal incontrovertible de que sus economías pudieran desacelerarse todavía más en los meses venideros (Índices de Compra de los Gerentes; MarketOracle/JP Morgan).
LEAP/E2020 esperaba una recuperación gradual después de la cuarta fase de decantación, pero, por desgracia, este brote de la quinta fase incendiará el proceso requerido de reconstrucción en forma abrupta: mediante una completa (¡sic!) dislocación del sistema vigente, con consecuencias particularmente trágicas (¡súper sic!) en el caso de varios grandes jugadores globales.
La única esperanza de que este escenario dantesco no ocurra radica en los próximos cuatro meses antes del verano de 2009. Asevera que la cumbre del G-20 el próximo abril en Gran Bretaña es probablemente la última oportunidad de reacomodar las fuerzas en juego; es decir, antes de que las bancarrotas de Gran Bretaña y Estados Unidos den inicio.
En caso del fracaso del G-20, perderán su capacidad de controlar los eventos, ya que muchos de sus países, así como en el resto del mundo, entrarán en la fase de dislocación geopolítica como un barco ebrio. Se recuerda que barco ebrio es el célebre poema del genial Rimbaud.
Más probablemente, el G-20 tendrá mayores dificultades incluso de reunirse, ya que la tendencia creciente es de que cada quien se salve por sí mismo.
A su juicio, la dislocación geopolítica afectará ineluctablemente a los cuatro principales actores geoestratégicos del planeta: Estados Unidos, Unión Europea, China y Rusia, por lo que la población en general y los jugadores sociopolíticos deben estar listos a enfrentar temibles (¡súper-sic!) tiempos durante los cuales amplios segmentos de nuestra sociedad serán modificados o desaparecerán temporalmente, o se extinguirán permanentemente. Se basa en un artículo tétrico de The New York Times (El desempleo representa una amenaza a la estabilidad mundial; 15.2.09). Esto le concede toda razón a los señalamientos de mi paisano Carlos Slim Helú frente a los pigmeos del calderonismo.
LEAP/E2020 insiste en que la ruptura del sistema monetario global ocasionará el colapso del dólar (y de los activos denominados en dólares), pero también inducirá, por contagio sicológico, una pérdida general de confianza en todas las divisas. ¿Es el momento inevitable del oro y la plata?
Concluye que los países más monolíticos y las entidades políticas más imperialistas son quienes sufrirán más de esta quinta fase de la crisis. Algunos estados experimentarán una dislocación estratégica que socavará su integridad territorial y su influencia mundial. ¿Se referirá al ya decadente Estados Unidos?
A consecuencia de ello, otros estados perderán súbitamente sus situaciones protegidas y serán arrojados al caos regional.
A ver qué pasa con el G-20.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Wall Street el fin de una era, al menos como le conocimos.
http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=aoDmO_d0IJSU&refer=home
Goldman, Morgan Stanley Bring Down Curtain on an Era (Update2)
By Christine Harper and Craig Torres
Sept. 22 (Bloomberg) -- The Wall Street that shaped the financial world for two decades ended last night, when Goldman Sachs Group Inc. and Morgan Stanley concluded there is no future in remaining investment banks now that investors have determined the model is broken.
The Federal Reserve's approval of their bid to become banks ends the ascendancy of the securities firms, 75 years after Congress separated them from deposit-taking lenders, and caps weeks of chaos that sent Lehman Brothers Holdings Inc. into bankruptcy and led to the rushed sale of Merrill Lynch & Co. to Bank of America Corp.
``The decision marks the end of Wall Street as we have known it,'' said William Isaac, a former chairman of the Federal Deposit Insurance Corp. ``It's too bad.''
Goldman, whose alumni include Henry Paulson, the Treasury Secretary presiding over a $700 billion bank bailout, and Morgan Stanley, a product of the 1933 Glass-Steagall Act that cleaved investment and commercial banks, insisted they didn't need to change course, even as their shares plunged and their borrowing costs soared last week.
By then, it was too late. As financial markets gyrated -- the Dow Jones Industrial Average whipsawed 1,000 points in the week's last two days -- and clients defected, executives at the two firms concluded they had no choice. The Federal Reserve Board met at 9 p.m. yesterday and considered applications delivered that day, said Michelle Smith, a spokeswoman for the central bank. The decision was unanimous, she said.
`Blood in Water'
``There's blood in the water in the industry and the sharks are circling,'' Peter Kovalski, who helps oversee about $10 billion at Alpine Woods Capital Investors LLC, said at the end of last week. ``It all comes down to perception and the current trust within the community.''
Morgan Stanley rose 16 percent to $31.60 as of 9:31 a.m. in New York Stock Exchange composite trading. Goldman advanced 3 percent to $133.37.
Wall Street hasn't had such a shakeup since the 1980s, when firms including Morgan Stanley and Bear Stearns Cos. went public and London's financial markets were altered forever with the so- called Big Bang reforms implemented in 1986. Bear Stearns disappeared in March, when it was bought by JPMorgan Chase & Co.
The announcement paves the way for the two New York-based firms, both of which will now be regulated by the Fed, to build their deposit base, potentially through acquisitions. That will allow them to rely more heavily on deposits from retail customers instead of using money borrowed in the bond market -- the leverage that led to the undoing of Bear Stearns and Lehman.
Depositors Rule
Morgan Stanley has taken $15.7 billion of writedowns and losses on mortgage-related securities and other types of loans since the credit crunch started last year. Goldman's tally stands at about $4.9 billion. While both companies have remained profitable and avoided money-losing quarters suffered by Lehman and Merrill Lynch, their revenue from sales and trading and investment banking has been declining this year.
``Deposit-banking is king right now,'' said David Hendler, an analyst at CreditSights Inc. in New York. ``It's the only meaningful critical-mass way to make money.''
Mitsubishi UFJ Financial Group Inc., Japan's largest bank, said today it will pay up to 900 billion yen ($8.4 billion) for as much as a fifth of Morgan Stanley. The deal would mark the biggest overseas acquisition by a Japanese financial company, according to data compiled by Bloomberg.
Building Deposit Base
The Japanese bank will become ``a valuable partner as we transition to a bank holding company and build our bank services and deposit base,'' Morgan Stanley Chief Executive Officer John Mack said in a statement today.
The deal announced today came after Morgan Stanley held talks last week to pursue a merger with Wachovia Corp. That deal became less likely now that Morgan Stanley is becoming a bank holding company, said Tony Plath, a finance professor at the University of North Carolina at Charlotte.
Morgan Stanley, the second-biggest securities firm until this week, had $36 billion of deposits and 3 million retail accounts at the end of August. The company plans to convert its Utah-based industrial bank into a national bank.
``This new bank holding structure will ensure that Morgan Stanley is in the strongest possible position,'' Chairman and CEO Mack, 63, said in a statement last night. ``It also offers the marketplace certainty about the strength of our financial position and our access to funding.''
Citigroup, JPMorgan
Goldman, the largest and most profitable of the U.S. securities firms, will become the fourth-largest bank holding company. The firm already has more than $20 billion in customer deposits in two subsidiaries and is creating a new one, GS Bank USA, that will have more than $150 billion of assets, making it one of the 10 largest banks in the U.S., the firm said in a statement last night. The firm will increase its deposit base ``through acquisitions and organically,'' Goldman said.
``Goldman Sachs, under Federal Reserve supervision, will be regarded as an even more secure institution with an exceptionally clean balance sheet and a greater diversity of funding sources,'' Lloyd Blankfein, 54, Goldman's chairman and CEO, said in the statement.
The Washington-based Fed is the primary regulator of bank- holding companies, which are firms that own or control banks. Citigroup Inc., Bank of America Corp. and JPMorgan are bank- holding companies regulated by the Fed.
Less Risky
Securities firms, by contrast, had been regulated by the Securities and Exchange Commission. The SEC's future becomes dimmer with the change in Goldman and Morgan Stanley's structures.
``You can't kiss goodbye to the last two important investment banks without noting that the house is empty,'' said David Becker, a former SEC general counsel who is now a partner at Cleary Gottlieb Steen & Hamilton in Washington. ``It's a downward spiral where the less significant the population you regulate, the less your available resources.''
The change is also likely to lead to less risk-taking by the companies and possibly lower pay for their employees. Both Goldman and Morgan Stanley held more than $20 of assets for every $1 of shareholder equity, making them dependent on market funding to operate.
Goldman, in particular, has been remarkable for the high bonuses it pays to its employees. Goldman's CEO and two co- presidents were each paid more than $67 million last year.
``They're going to have to protect their deposit bases by law, and the days of high leverage are gone,'' said Charles Geisst, a finance professor at Manhattan College in Riverdale, New York, who wrote ``Wall Street: A History.'' ``The days of the big bonuses are gone.''
To contact the reporter on this story: Christine Harper in New York at charper@bloomberg.net.
Last Updated: September 22, 2008 09:38 EDT
