Alfredo Jalife-Rahme
http://www.jornada.unam.mx/2008/08/13/index.php?section=opinion&article=016o1polRusia juega magistralmente al ajedrez por el control del gas global, mientras en el “México” neoliberal los despilfarradores de lo ajeno –Fox y la pareja entreguista Calderón-Mouriño, coludidos con la dupla devaluatoria y devaluada Salinas-Zedillo, acoplados a la tripleta nihilista de Beltrones-Labastida-Gamboa– regalaron prácticamente la cuarta parte del gas a las empresas de España, que paradójicamente no poseen hidrocarburos.
Con su triunfo en Osetia del Sur y la ocupación de Gori (Georgia), Rusia ha puesto en jaque al estratégico oleoducto BTC (ver Bajo la Lupa, 10/8/08) que abastece a Europa con los hidrocarburos del mar Caspio.
Nueve días antes de la demencial invasión de Georgia a Osetia del Sur –que llevó a las fulminantes represalias de Rusia–, M K Bhadrakumar (MKB), anterior diplomático indio con profundo conocimiento geopolítico del Cáucaso y Asia Central, había notificado el control por Rusia del gas de Turkmenistán y, quizá, del “mundo” (Asia Times, 30/7/08).
El giro es dramático en el contexto del “gran juego” sobre la geopolítica de la seguridad energética del mar Caspio que nunca había ocurrido: “EU ha sufrido una inmensa derrota en la carrera por el gas del Caspio”.
Gazprom, principal gasera del mundo, concretó dos acuerdos mayúsculos con Turkmenistán: controlará las exportaciones de gas, y financiará y construirá sus instalaciones de transporte. Se trata de una decisión geoestratégica de Rusia en materia gasera, a juicio de MKB. El Kremlin no piensa realizar negocios revendiendo el gas de Turkmenistán, una potencia gasera centroasiática que colinda con la parte oriental del mar Caspio, que obtiene suculentos ingresos. Ahora Gazprom “tendrá que conceder términos similares a Kazajstán y Uzbekistán, las otras dos potencias gaseras en Asia Central. Es mucho más que dinero: “una gran estrategia del Kremlin”.
China Daily, citado por MKB, constata un “giro de la política energética de Rusia” que “podría voltear sus ojos de los países occidentales a la región de Asia-Pacífico”. El rotativo gubernamental chino aduce en tono olímpico la colindancia geográfica y la sinergia sino-rusa “bajo un paraguas seguro (¡súper sic!)” cuando sus “relaciones se encuentran en el mejor momento”.
En fechas recientes, China había firmado un relevante acuerdo con Turkmenistán para obtener 30 mil millones de metros cúbicos de gas cada año durante un periodo de 30 años. Al unísono, China ha dado inicio a la construcción de un gasoducto que conectará a Turkmenistán con la provincia china de Xinjiang.
Como si todo estuviese perfectamente sincronizado, los acuerdos firmados en Ashkabat (la capital turkmena) con Rusia “colocan a Gazprom en el asiento conductor para manejar todas (sic) las exportaciones de gas de Turkmenistán, incluidas las dirigidas a China”, comenta MKB, quien agrega que “Moscú estará atento en asegurar que los intereses de Rusia y China sean armonizados en Asia Central”.
MKB destaca que el gigante Gazprom ha adquirido una “nueva estatura” como “el único comprador del gas turkmeno lo que refuerza las manos de Rusia en poner el precio en el mercado del gas (y del petróleo) del mundo”.
Quizá suene un tanto exagerado que Rusia sola determine el precio en el mercado de los hidrocarburos. En el mundo del gas, un mercado más oligopólico que el del petróleo, sin duda el peso de Rusia es determinante, pero existen otros actores nada despreciables como Irán, Qatar, Argelia y Libia.
De allí la idea de concretar el famoso cartel del gas, similar a la OPEP (idea que propusimos, dicho sea con humildad de rigor, en nuestro libro Los once frentes antes y después del 11 de septiembre: una guerra multidimensional, Ed. Cadmo & Europa, 2003) y que valoró el flamante presidente Medvedev durante la reciente visita del presidente venezolano Hugo Chávez a Moscú.
El rotativo ruso Nezavisimaya Gazeta (citado por MKB) consideró “muy tentadora” la idea de implantar el cartel del gas con el fin de coordinar su producción y su política de precios”, que impondría el “balance global del gas”. El gas todavía no alcanza los vuelos del petróleo, pero no se encuentra nada lejano el día que desplace al petróleo por ser más barato y menos contaminante. EU y la Unión Europea (UE) han manifestado estruendosamente su oposición a un cartel del gas.
En fechas recientes, se han notado fisuras notables en la política gasera de la UE: la compra de gas iraní por Austria en medio de la alharaca de las sanciones que desea imponer el régimen torturador bushiano al régimen de los ayatolas, sin contar el acuerdo que concretó Suiza (que no es miembro de la UE) con Irán.
MKB exulta y exalta el acuerdo de Rusia con Turkmenistán, lo que consolida su “control sobre las exportaciones gaseras de Asia Central” y que ha ido tan lejos hasta desear adquirir la producción gasera de Azerbaiyán (aliado de EU, Gran Bretaña e Israel) “a precios europeos”, es decir, muy elevados. Se trata de sacar a Azerbayán de la órbita israelí-anglosajona.
A juicio de MKB, las “implicaciones totales de los movimientos rusos son muy serias para la campaña de EU y la UE de poner en marcha el proyecto del gasoducto NABUCCO”, que va desde Turquía hasta Austria, pasando por Bulgaria, Rumania y Hungría, y que colecta el gas de Turkmenistán y Azerbaiyán mediante un gasoducto que atraviesa el mar Caspio para luego vincularse al célebre oleoducto BTC (ver Bajo la Lupa, 10/8/08).
Después de la guerra de Rusia y Georgia (aliada a EU, Gran Bretaña e Israel) por el alma del Cáucaso, ¿dónde quedarán el oleoducto BTC y el proyecto NABUCCO? ¿Por cuánto tiempo podrá el régimen torturador bushiano mantener a Irán fuera del mercado gasero mundial?
Con el control del gas turkmeno por Rusia, el proyecto NABUCCO ha quedado en el aire y dependerá del abastecimiento de Irán: idea en la que trabaja la mediación de Turquía, que busca un acuerdo de EU y la UE con el régimen de los ayatolas, hasta hace poco impensable, pero nada improbable. Es evidente que EU y la UE intentarán amarrar las navajas entre Rusia e Irán, primera y segunda potencias gaseras del planeta respectivamente.
MKB concluye que mientras se perfila el cartel del gas, “Rusia se ha colocado en la posición para influir el precio del gas en el mercado global”, cuyas “implicaciones geopolíticas para EU serán profundas”.
Mientras adviene el fin del gas barato, Rusia se ha posicionado como el primer abastecedor de gas a Europa. Si la dupla anglosajona controló el petróleo durante el siglo XX, la primera mitad del siglo XXI podrá ser el periodo del dominio del gas global por Rusia.
viernes, 15 de agosto de 2008
Rusia impone su “juego gasero” en Asia central y el mundo
lunes, 11 de agosto de 2008
En Alemania confirman la versión de Jalife: 'In the Caucasus, It's About Oil'
The longer Russia continues pounding positions in Georgia, the greater President Mikhail Saakashvili's miscalculation seems. Moscow, many German commentators write on Monday, is using the conflict to teach Georgia -- and the West -- a lesson.
So far, though, the results have been difficult to see. According to reports from Georgia, Russian planes spent much of the early morning hours bombing targets well inside Georgia proper while Russia has accused Georgia of shelling the Tskhinvali, the capital of the breakaway region of South Ossetia. On Monday afternoon, the Georgian Interior Ministry said that Russian troops had advanced 40 kilometers into the country.
But what should happen next? It is a question that has many in Europe scratching their heads. The current flare-up in violence began on Thursday night when Georgian troops advanced into South Ossetia, ostensibly to damp down violence in the region. But President Mikhail Saakashvili has made no secret of his desire to bring the province, which seeks independence, back into the Georgian fold. And Russia has been clear that it would defend South Ossetia -- and the neighboring renegade province of Abkhazia -- were it attacked.
Now that the two have called each others' bluffs, there are many in Europe who would like to see broader European Union efforts to establish peace in the region. German commentators take a look at the conflict on Monday.
The Financial Times Deutschland writes:
"Georgian President Mikhail Saakashvili was doubtless playing with fire … as a strong reaction from Moscow was predictable. Saakashvili, however, faces a dilemma since NATO's Bucharest summit. The alliance offered Georgia the prospect of membership, but some NATO states attached very problematic conditions: Tbilisi was told that the unresolved conflicts with separatists as well as Russia's opposition were hurdles."
"Saakashvili evidently concluded that he would have to tackle the problem head on. But Russia is showing that it intends to use the right of veto it was indirectly acceded before the Bucharest summit by, above all, France and by German Foreign Minister Frank-Walter Steinmeier. These signals to Moscow were a fatal error."
"It is high time for a broader peace plan with the participation of the EU, the US and Russia. The Georgians have long been asking for international mediation in the conflict. They should be taken at their word."
The business daily Handelsblatt seeks a more robust response:
"Those like Chancellor Angela Merkel who had reservations about accession to NATO should now rethink their position. One should not, though, ignore the serious mistake Georgia's President Mikhail Saakashvili made in sending the troops into South Ossetia. Given that many people died, it was actually a crime. But Russia's reaction should be condemned just as strongly. It is cynical …."
"Russian policy is taking a big risk the the West now really will integrate Georgia into NATO and, above all, the EU. But should Russian policy in Georgia succeed and Tbilisi not join NATO, then Ukraine is threatened with a similar fate …."
"Europe needs Georgia and Ukraine if it wants to remain independent of Russia's ever more monopolistic oil and gas deliveries. While the West blocks Iran and Armenia is pledged to Russia, there are no pipeline routes for the rich resources of the Caspian Sea other than via Georgia -- or via Russia. Oil once again plays an important role in this war."
The center-left Süddeutsche Zeitung quotes George Kennan, the diplomat who helped formulate America's Soviet policy in the 1950s:
"'Russia can have at its borders only enemies or vassals.' The weekend of war in the Caucasus confirms this quote. But the question must be asked: What sort of Russia is it that, under Putin's puppet Dmitry Medvedev, uses it military might to occupy two renegade provinces just to teach the West a lesson?"
"There's a second lesson for President Saakashvili -- a man prone to self-aggrandizement. His country's ties to the West are not strong enough for the Caucasus war to lead to a wider dispute. The US will not allow itself to be dragged into the war…."
"But Medvedev and Putin, too have failed to get a message. NATO is not interested in seeing vassals or enemies on Russia's borders. NATO is an alliance of democratic countries. Those who join the alliance do so of their own free will primarily because they want more stability and to protect their countries from the kinds of dangers that Russia has been unable or unwilling to eliminate in the Caucasus."
The center-right Frankfurter Allgemeine Zeitung picks up on a phrase used the American military during the Iraq invasion:
"The goal for Russia's military machine went beyond gaining control of South Ossetian territory, beyond preserving or boosting Russia's 'image.' Above all, the goal is to spread 'shock and awe' in the neighborhood, but also in Brussels, Beijing and Washington. Regardless of whether Medvedev or Putin is in charge, Russia won't now and won't ever 'allow itself to be trifled with.'
"Western diplomats now 'working on a solution' may mutter among themselves that Georgia's President should have known that. He knew something else, too …. That time was working against Georgia, at least since the Albanian Kosovars succeeded in getting their independence recognized by major states, with other countries possibly trying to follow their lead."
Left-leaning Die Tageszeitung writes:
"In the Caucasus, the West is defending the principle of the territorial integrity of an independent state and Russia, by contrast, the right of peoples to self-determination. In both cases, however, it is about old style power politics. In Kosovo, the ring of NATO states surrounding Serbia blocked the deployment of Russian troops on Serbia's side. But in the Caucasus, Russia has a military presence."
"Because Georgia is becoming the most important transit country for an oil pipeline from the Caspian Sea to Turkey, routed only a few kilometers from South Ossetia's southern border, Moscow is flexing its military muscles. The attention America now pays to Georgia isn't due to the beauty of the landscape…. In the Caucasus, it's about oil, too. And that promises nothing good for the local population."
domingo, 10 de agosto de 2008
Alfredo Jalife dice: Detrás de Osetia del Sur: Kosovo, oleoductos y la OTAN
Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
Desde el final de la catastrófica etapa de Gorbachov y Yeltsin, la ex URSS, balcanizada en varios pedazos y reducida a su más modesta expresión rusa, ha buscado, primero, detener la brutal ofensiva de Estados Unidos y la OTAN tanto en su interior como en su periferia y, segundo, colocar una línea roja para pasar a la contraofensiva.
El aventurerismo militar de Estados Unidos y la OTAN y sus derrotas, primordialmente en Irak y Afganistán, le dieron un respiro a Rusia, quien exhibió una perturbadora emasculación en su periferia inmediata, pero en ningún lugar como en la antigua Yugoslavia, donde ha sido humillada hasta el agotamiento.
La embriaguez militar de Estados Unidos y la OTAN, después de haber cercenado toda la periferia de Rusia –el país con el mayor territorio del planeta (el doble de Estados Unidos y China, respectivamente)– cometió varios pecados de “lesa majestad” (v.gr. el despliegue de “defensa balístico misilístico” del régimen torturador bushiano en la República Checa y Polonia), pero ninguno como la independencia unilateral de Kosovo en la primavera reciente, a partir de cuando la dupla Putin-Medvedev decidió poner una línea roja y pasar a la contraofensiva en el frente europeo, mientras en los frentes centroasiático y medioriental Estados Unidos y la OTAN han sido detenidos.
Es en este contexto que se ubica la guerra de Rusia y Georgia en Osetia del Sur, donde el Kremlin se aprovechó del error infantil del presidente de Georgia, Mikhail Saakachvili (egresado de Harvard, pero, más que nada, un instrumento de los halcones neoconservadores straussianos y de George Soros), quien el mismo día de la inauguración de los Juegos Olímpicos en Pekín (quizá para no perturbar a la opinión pública mundial) invadió la república separatista de Osetia del Sur con el fin de reincorporarla a Georgia. Era justamente el error que esperaba la dupla Putin-Medvedev para colocar su línea roja frente al asedio asfixiante de Estados Unidos y la OTAN.
No todo es tan lineal ni maniqueo, porque aquí los matices son enormes, cuando la Unión Europea, que no es tan monolíticamente homogénea, no parece seguir el aventurerismo unilateral de los halcones de Estados Unidos, quienes apostaron una vez más a la parálisis, para no decir pusilanimidad, del Kremlin, al haber empujado al abismo a Georgia, cuya “nueva democracia” (que, por cierto, aplastó a su disidencia interna) incrementó demencialmente su presupuesto militar en 33 veces, al pasar de 30 millones de dólares a mil millones de dólares.
Detrás del conflicto de Osetia del Sur, que desencadenó la guerra entre Rusia y Georgia, se juegan varios componentes: la respuesta a la independencia unilateral de Kosovo, la incorporación de Georgia a la OTAN programada para finales de año (con fuerte reticencia europea) y el trayecto del célebre oleoducto “BTC” que transporta el petróleo del mar Caspio al mar Negro y al mar Mediterráneo para abastecer a Europa: desde Baku, capital de Azerbaiyán colindante con el mar Caspio, pasando por Tbilisi, capital de Georgia, hasta Ceyhan, puerto turco en el Mediterráneo.
Lo que se juega en Osetia del Sur es colosal: la definición en el incipiente nuevo orden mundial de las fronteras de la zona de influencia de Rusia, que resucita como nueva potencia de primer nivel en toda Eurasia, pero con especial dedicatoria en el Cáucaso, mucho más incandescente que los Balcanes debido a su diversidad multiétnica y religiosa.
Lo paradójico se centra en la aparente irrelevancia de Osetia del Sur: diminuto “país” que optó por su independencia unilateral hace siete años cuando se separó de Georgia, en el contexto del caos de la desintegración de la URSS, que cuenta con menos de 4 mil kilómetros cuadrados, una exigua población de 70 mil habitantes, un miserable PIB anual de 15 millones de dólares (250 dólares per cápita) y nulos recursos, salvo el estratégico túnel Roki, que se conecta a Osetia del Norte (que forma parte de la Federación Rusa) y que fue capturada por el ejército ruso en la inmediata represalia a la invasión de Georgia.
El darwinismo, una teoría biológica que pregona la supervivencia del mejor dotado, es obligadamente aplicable a los juegos geopolíticos y Olímpicos de los humanos: Georgia aplasta a Osetia del Sur (su capital Tsjinvali quedó pulverizada) pero se repliega ante el poderío ruso que acude al rescate de su aliado vapuleado en su frontera.
Con el fin de pertrechar a su ejército en retirada, Georgia ha llegado al grado de retirar a sus 2 mil soldados en Irak, que instaló por su alianza con Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel.
El monumental error de Saakachvili, que ha llevado a Georgia a la zozobra, es doble: pensar que Rusia se quedaría con los brazos cruzados y, luego, el más grave, alucinar con el salvamento de Estados Unidos y la OTAN, que buscan desesperadamente concertar un cese al fuego para detener el avance ruso en el contexto de tres escenarios: 1) abrir un segundo frente en la otra república separatista de Abjazia; 2) expulsar al ejército invasor georgiano de Osetia del Sur y negociar la derrota de Tbilisi mediante la instalación de un régimen menos hostil y más neutral; y 3) ocupar Tbilisi y controlar parte del trayecto del oleoducto “BTC”.
Los tres escenarios están vinculados a trueques geoestratégicos que puede arrancar Rusia a Estados Unidos y la OTAN desde Irán hasta los Balcanes.
Sin contar la alianza militar de Georgia e Israel para capturar Osetia del Sur, que delata Debka (8/8/08), en Irán han de estar en el éxtasis debido más al debilitamiento del cerco en el mar Caspio (mediante Azerbaiyán) que por la derrota de un aliado de Israel.
Los rusos son ajedrecistas y con su óptimo posicionamiento, es decir, su colocación inmejorable en el tablero de ajedrez en el Cáucaso, ya consiguieron la victoria en esta partida. Aquí el problema dependerá de los subsecuentes errores del adversario (léase: en orden, el régimen torturador bushiano y su títere georgiano), que no supo medir las proporciones ni las consecuencias de su invasión. ¿Para eso sirvió haber estudiado en Harvard?
La dupla Putin-Medvedev consiguió colocar finalmente su línea roja, cuyas reverberaciones han puesto a temblar a Ucrania, los países bálticos y Azerbaiyán, que se han percatado de las fútiles promesas de rescate del régimen torturador bushiano, que luego de empujar al ingenuo Saakachvili a su aventura lo abandona a su triste suerte.
Lo más trágico es que la mayoría de los errores monumentales del régimen torturador bushiano han sido explotados excelsamente por la “nueva Rusia”. ¿Quién en Eurasia desea ser todavía aliado de Estados Unidos, a riesgo de su propia perdición?
