Virtudes Prusianas

VIRTUDES PRUSIANAS (Brandenburgo-Prusia, Alemania):
Perfecta organización * Sacrificio * Imperio de la ley * Obediencia a la autoridad * Militarismo * Fiabilidad * Tolerancia religiosa * Sobriedad * Frugalidad * Pragmatismo * Puntualidad * Modestia * Diligencia

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jueves, 28 de agosto de 2008

Caucaso, elecciones y militarismo en EUA.

Alfredo Jalife-Rahme

■ Dick Cheney juega con fuego nuclear


Al inicio del nuevo siglo la revista británica The Economist, portavoz del neoliberalismo global, pronosticó que la tercera guerra mundial (TGM) se escenificaría en el Cáucaso.

El régimen torturador bushiano, aliado subrepticio de la despechada pareja Clinton, usa en forma diabólica la tensión en el Cáucaso con dos propósitos aviesos: ocultar la disolución de la globalización financiera anglosajona y alentar la candidatura del panameño John McCain, lo cual fue delatado en la selección de Joe Biden, veterano experto en relaciones internacionales del Senado, como compañero de fórmula de Obama, quien, pese a su pléyade de expertos en estrategia (¡más de 300!), exhibe una conspicua vulnerabilidad en política exterior que le puede costar la presidencia, sin contar la alta probabilidad de un clásico atentado de corte bushiano. ¿Le dará el contencioso montado de Georgia la presidencia a McCain?

Son momentos muy delicados para el género humano que enfrenta la ominosa perspectiva de una TGM, necesariamente nuclear, entre EU y Rusia por el control del Cáucaso: pilar geopolítico que colinda con el superestratégico mar Negro y el mar Caspio, tercera reserva de hidrocarburos del planeta.

Es imprescindible releer la clásica Historia de la guerra del Peloponeso, del griego Tucídides, del siglo 5 adC, que describe los orígenes de la guerra entre Esparta y Atenas, no pocas veces fútiles, insensatos y hasta accidentales: guerra de humanos sin interferencia de los dioses debido a motivaciones como “honor, miedo e interés”, que no han variado mucho hasta la fecha.

Todos los ingredientes “humanos” están dados para una conflagración en el Cáucaso (ver Bajo la Lupa: 10, 13, 17 y 20/08/08), donde la “mecha se ha prendido”, a juicio de De Defensa, centro de pensamiento militar europeo, a la que nunca habíamos notado tan preocupada (22/08/08). El ex presidente de Polonia, Lech Walesa criticó que “Occidente había seducido” al presidente georgiano Saakashvili “para librar la guerra” en Osetia del Sur (Underground Serbian Cafe, 23/08/08). Más aún: los servicios secretos franceses DRI señalan que los militares estadunidenses habían participado en los bombardeos de Georgia a la capital de Osetia del Sur (prácticamente aniquilada).

En la delicada escalada que han librado a los dos lados del mar Negro el régimen torturador bushiano y Rusia, nada menos que el super halcón, el vicepresidente Dick Cheney, para calentar más los motores, emprende una gira provocativa en la “periferia inmediata” de Rusia a principios de septiembre a Azerbaiján, Georgia y Ucrania, para cerrar con broche de oro en Italia, para asistir al Foro Ambrosetti (Chron.com; 25/08/08).

Cheney ya había amenazado que la réplica de Rusia a la invasión de Osetia del Sur por Georgia no quedaría sin respuesta. En efecto, el régimen torturador bushiano ha levantado la puja mediante reacciones que han llevado a Rusia y a EU al borde de una nueva guerra fría, sino de los prolegómenos de una TGM. Lo más difícil de digerir para los estrategas rusos será la funesta instalación del sistema misilístico de defensa (BMD) en Polonia, que augura una nueva “crisis de los misiles de 1962” en Cuba, a lo que Rusia ha reaccionado mediante una respuesta “asimétrica”: la colocación de un sistema de defensa misilístico aéreo con Belarus y Kaliningrado (enclave ruso entre Polonia y Lituania).

Stratfor, centro de pensamiento texano-israelí, considera que el despliegue de barcos de guerra de EU y la OTAN en el mar Negro (que hace honor a su nombre), bajo el pretexto de “ayuda humanitaria” a Georgia, revive la guerra fría. Luego de calificar como “escalada” las reacciones de Rusia –inminente ruptura de relaciones con la OTAN, desistimiento de su candidatura a la OMC por la que ha implorado durante una década (absurdamente bloqueada por Georgia) y el voto unánime no vinculatorio de la Duma y el Consejo Federal reconociendo la independencia de Osetia del Sur y Abjazia– pone en relieve los primeros estragos energéticos que afectan a “Occidente” cuando Azerbaiján ha desviado el transporte de 200 mil barriles de crudo a Irán, en detrimento del oleoducto BTC. A Azerbaiján no le importó contrarrestar la asfixia financiera a Irán.

Para no variar, Irán saca provecho de los errores de “Occidente” que parece haber perdido la batalla del Cáucaso, pero no la del mar Negro, donde, según Stratfor, puede ocasionarle un daño estratégico severo a la defensa naval de Rusia: “el mar Negro es absolutamente crítico a la defensa de Rusia”, donde la OTAN “posee activos navales que pueden frenarla. Nueve barcos de guerra de EU, Polonia, España (¡súper sic!), Turquía, Bulgaria y Rumania se han encaminado hacia el mar Negro en nombre de la ayuda humanitaria a Georgia. Rusia acusa a Occidente de construir un grupo de choque de la OTAN para amenazar la presencia de Rusia en el Cáucaso”.

A juicio de Stratfor (26/08/08), Rusia “simplemente no puede permitir una presencia de la OTAN en el mar Negro sin responder”, ya que representa un “amortiguador importante” a su línea de seguridad, a las planicies de Ucrania y al puente territorial que se extiende entre los mares Negro y Caspio”.

Tal sería la zona más vulnerable de la frontera rusa, cuando el “mar Negro y más allá del mar Egeo, conforman esencialmente un lago de la OTAN”. Turquía controla el estrecho de los Dardanelos y Stratfor apuesta a que la presencia naval combinada de Turquía y EU pueden “fácilmente (¡súper sic!) aplastar a la flota rusa en el mar Negro”, que, además, amenazaría la logística y el abastecimiento a las tropas rusas en Georgia.

La respuesta rusa ha sido inmediata al desplegar su crucero lanzamisiles Moskva que fue recibido triunfalmente en el puerto de Sebastopol (en la península de Crimea, de mayoría rusa, y que forma parte de Ucrania, para encender más los ánimos balcanizadores y vulcanizadores). Stratfor concluye que EU y Rusia se han enfrascado en una toma y daca estereotípica de guerra fría.

Se encuentra en juego el aniquilamiento de Rusia o las exequias de la globalización financiera anglosajona, cuando EU y Gran Bretaña han percibido que el único obstáculo al control financiero del mundo por Wall Street y la City lo representan las bombas termonucleares de Rusia.

Ahora es el óptimo momento de proseguir la balcanización de Rusia, su cerco militar y hasta la TGM, con el fin de que perviva la globalización financiera. La batalla de Rusia es de supervivencia, mientras la de EU y Gran Bretaña es por la hegemonía global.

domingo, 24 de agosto de 2008

El declive de las trasnacionales petroleras anglosajonas

Alfredo Jalife-Rahme


Antes del exquisito posicionamiento de Rusia en el Cáucaso, tránsito de los hidrocarburos del mar Caspio a los mares Negro y Mediterráneo, el orden geoenergético mundial había variado sustancialmente a favor de los estados nacionales y en detrimento de las trasnacionales anglosajonas.

El triunfo geoestratégico de Rusia en el Cáucaso sobre Georgia (aliada insensata de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel) consolida el nuevo orden geoenergético global en medio del incipiente orden multipolar.

En este contexto, David Wighton, editor de negocios del londinense The Times (22/8/08) –propiedad del superbélico Rupert Murdoch y muy cercano a las trasnacionales británicas Shell y BP– abunda sobre el desasosiego que cunde en las grandes petroleras anglosajonas del planeta.

Advierte sobre el “lúgubre invierno en el frente energético” cuando el “precio del petróleo se ha vuelto a agitar” debido a la “guerra del Cáucaso, el nacionalismo petrolero, China y la OPEP”; en síntesis: una pésima receta para las principales trasnacionales petroleras anglosajonas, que han visto declinar sus acciones en el reciente trimestre pese a sus ingresos históricos. Las tres primeras, ExxonMobil, Royal Dutch Shell y BP, “han perdido casi la quinta parte de su valor de mercado” y sus cotizaciones se han vuelto sumamente volátiles.

Más allá de la disminución abrupta de las reservas mundiales del petróleo convencional, explica que las “principales trasnacionales petroleras se encuentran al final del ciclo de crecimiento de producción que empezó en la década de los 80 cuando fueron rescatadas (sic) por el descubrimiento de Prudhoe Bay (Alaska) y Brent (Mar del Norte)”.

El inconveniente para las añejas “siete hermanas” petroleras anglosajonas es que no se contemplan mayores descubrimientos, lo cual las puede convertir en “empresas aburridas”.

Para el colmo, el “gran hallazgo brasileño en Tupí no fue realizado por una trasnacional petrolera anglosajona, sino por una empresa estatal, Petrobras”, lo cual conlleva “un mensaje muy claro para Chevron, Exxon, BP y Shell: podemos explorar sin ustedes”.

¿Lo entenderán la pareja entreguista Calderón-Mouriño, la dupla desnacionalizante Reyes-Kessel y la tripleta nihilista Beltrones-Labastida-Gamboa, quienes no saben cómo regalar los pletóricos yacimientos del Golfo de México a las trasnacionales gallegas y texanas?

A juicio de David Wighton las trasnacionales anglosajonas no se darán por vencidas e intentarán fusionarse: BP con Shell, y ésta con el Grupo BG. La “más vulnerable” es BP, que ha sufrido severos golpes en Rusia (su asociación tambaleante con TNK) y ahora en Georgia (el oleoducto BTC). El “mas probable depredador (¡súper-sic!)” es ExxonMobil, que cuenta con un inmenso yacimiento en Qatar, y cuyo “valor de mercado excede al de las británicas BP y Shell juntas”.

Cuando las trasnacionales petroleras no pueden crecer por sus propios medios, entonces se dedican a “firmar cheques y a emitir acciones”, expone David Wighton. Pero ahora el grave problema de tales trasnacionales radica en que su socia, la banca, también anglosajona, se encuentra en plena insolvencia.

Wighton no pierde el tiempo en citar siquiera a la pirata española Repsol (ranking 92 frente a Pemex ranking 42 de la revista Fortune), con la que está fascinada la pareja gubernamental Calderón-Mouriño. Curiosamente, Repsol, cuyo país de origen prácticamente carece de hidrocarburos, sobrevive gracias a los beocios de México y Perú.

Lo mas trágico es que para los aldeanos “neoliberales” del PAN y el PRI el mundo sigue igual desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución de la URSS dos años más tarde.

Los neoliberales del “PRIAN” (acertado término acuñado por el socialdemócrata Luis Sánchez Aguilar, extrañamente accidentado en la Carretera del Sol, como lo fue el presentable panista José Ángel Conchello en la de Querétaro) todavía no se percatan de que el modelo neoliberal feneció como consecuencia de los rescates gubernamentales de los bancos privados insolventes en el G-7 (John Plender, “El regreso del Estado”, The Financial Times, 21/8/08) ni son capaces de percibir que se han abierto ventanas geopolíticas de oportunidad, a raíz del nuevo orden multipolar y el flamante orden geoenergético mundial, para aplicar una relación menos asimétrica con las petroleras depredadoras de Estados Unidos y España.

Destaca el nuevo ideólogo energético del PRI, el diputado José Ascención Orihuela Bárcenas, furibundo promotor de los biocombustibles, por encargo clandestino (ni lo ha de saber) de Samuel Bodman, secretario de Energía de Estados Unidos, quien exulta que los mexicanos coman motores en lugar de maíz y trigo (ver Bajo la Lupa, 18/6/08). De tal degradación son los actuales “legisladores”, quienes firman sus enmiendas sin saber a quién sirven en última instancia.

El mundo paralizado de los neoliberales del “PRIAN”, que llaman “modernización” sin conocer su semántica (significa: “característica de los tiempos presentes”, The Oxford Universal Dictionary), sigue siendo su múltiple fijación patológica al fracasado TLCAN, al entreguista ASPAN, a la desnacionalizante Iniciativa Mérida, y ahora a la super-bélica Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD, por sus siglas en inglés; ver Bajo la Lupa, 18/6/08). Es decir, la integración financiera, energética, militar y en materia de seguridad a los designios geoestratégicos de Estados Unidos, en los que, por sus resultados cataclísmicos, México se ha hundido en la mediocridad sin haber obtenido nada a cambio.

Mientras todos los principales países productores se han encumbrado relativamente en sitiales envidiables (Rusia, Venezuela, las petromonarquías árabes e Irán) gracias a los ingresos descomunales del oro negro, la única excepción desaforada la constituye la “clepto-kakistocracia” (“el hurtador gobierno de los peores”) del México neoliberal, el cogobierno del “PRIAN”.

Baste señalar que en la aciaga fase panista de la dupla Fox-Calderón, que acumuló los mayores ingresos petroleros de la historia en alrededor de 600 mil millones de dólares, México se desplomó en su producto interno bruto, según datos del FMI, del noveno lugar, que tanto cacareaba el locuaz Fox a inicios de su sexenio, hasta el decimoquinto lugar en el primer año de Calderón (quien alucina grotescamente llevar sin instrumentos a México a la cuarta potencia mundial en la próxima generación).

Una caída de siete lugares en el PIB mundial en siete años es aterradora y expresa, pese al alza estratosférica de los hidrocarburos y la plata, una gestión peor que mediocre del panismo delamadridista-salinista-zedillista.

lunes, 18 de agosto de 2008

Se incuba en el Cáucaso la amenaza de la Tercera Guerra Mundial

Bush y Saakashvili, en ruta de confrontación con Rusia

Aun cuando el gobierno de la Federación Rusa ordenó el cese de hostilidades en Osetia del Sur y Georgia, luego de que el Ejército ruso contuvo al agresor georgiano y lo expulsó del territorio osetio, en aquella remota región del mundo, el Cáucaso, podría incubarse la Tercera Guerra Mundial, consideran los expertos y analistas del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), un organismo de la sociedad civil dedicado a la investigación, el análisis y la reflexión, con sede en la ciudad de México.

Una conflagración global en la que en algún momento entrarían en acción las armas nucleares, marcaría el fin de la historia de la humanidad, señalaron los especialistas del CLAEI.

El principal instigador de esta grave amenaza para la humanidad es y ha sido el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, alentado, apoyado y azuzado por Estados Unidos y sus más cercanos aliados de la OTAN. Su criminal obcecación ha llegado al extremo de que, aun después de que el gobierno ruso aceptó el cese al fuego y se mostró dispuesto a iniciar negociaciones sobre el futuro de Osetia del Sur y Abjasia, con respeto absoluto a la libre voluntad de los pueblos involucrados, Saakashvili ha exigido que Estados Unidos “pase de las palabras a los hechos”, en clara referencia a una respuesta militar contra la Federación de Rusia.

Saakashvili llegó al poder mediante un proceso electoral fraudulento y parece reunir, por su comportamiento, rasgos y características de dos de los personajes más siniestros y nefastos de la historia: Adolfo Hitler y José Stalin.

Con Stalin, su compatriota (cuyo verdadero nombre era Iósif Visariónovich Yugashvili), Saakashvili comparte la astucia, la crueldad y la perfidia. Con Hitler, el cinismo, la deshumanización, la cobardía y la mentira.

La opinión pública internacional debió haberse puesto en alerta cuando el año pasado, en la capital georgiana, Tbilisi (Tiflis), lo mismo que en el resto del país, Saakashvili aplastó brutalmente las protestas por el notorio fraude electoral que lo llevó al poder.

Entonces, como ahora, Estados Unidos movilizó su poderosa maquinaria propagandística y desinformadota, para acallar las numerosas voces opositoras y tergiversar la realidad. Pero si el acoso contra Rusia persiste y se llevan a cabo nuevas acciones de hostilidad beligerante en la zona, puede llegarse incluso al empleo de armas nucleares.

Georgia se ha convertido en un dócil instrumento de Washington y en una posición muy importante dentro de los planes geoestratégicos y geopolíticos de la Casa Blanca y el Pentágono, orientados a dominar el Cáucaso y sus recursos energéticos y aislar a Rusia mediante un cerco militar cada vez más cerrado.

El día 8 de agosto, mientras en Beijing eran inaugurados los juegos olímpicos, Saakashvili, tras reiterar con su acostumbrada hipocresía sus intenciones pacíficas hacia Osetia del Sur y Abjasia, territorios independentistas que rechazan su pertenencia al Estado georgiano, lanzó un despiadado y desproporcionado ataque, en el que se vieron involucradas las fuerzas de paz avaladas por diversos organismos internacionales, incluidas las Naciones Unidas y la OSCE e integradas por unidades militares rusas, osetias y georgianas (los soldados georgianos atacaron a traición a sus colegas, una vez llegada la orden de Tbilisi).

Las fuerzas georgianas cometieron todos los excesos imaginables en territorio osetio, donde más del 90% de la población tiene pasaporte ruso y desea incorporarse a la Federación de Rusia. El asalto georgiano a Tsjinvali, la capital osetia, descrito como un acto de genocidio y un crimen de guerra por funcionarios rusos y otros testigos presenciales, produjo la matanza de por lo menos dos mil civiles. Los georgianos se ensañaron con la población civil y dieron el tiro de gracia no sólo a unos 15 soldados rusos de las fuerzas de paz que habían sido heridos, sino a decenas de civiles.

El hecho de que Georgia, respaldada por Estados Unidos y sus más cercanos aliados, fue la única responsable de la criminal provocación que llevó a la respuesta de Rusia, ha sido deliberadamente ocultado por la mayoría de los medios informativos occidentales.

Esos mismos medios no han vacilado en recurrir a las más burdas falsificaciones para alinear a la opinión pública internacional a favor de Estados Unidos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y su Estado-cliente, Georgia, señala desde Canadá Ross Wilcox, del Abolition Global Caucus, una red internacional de organizaciones no gubernamentales comprometidas con la paz y el desarme.

Los ejemplos abundan: la BBC británica ha insistido en que miles de civiles fueron muertos en Georgia, con una obvia inferencia de que se trata de víctimas georgianas de las tropas rusas, cuando en realidad son osetios, asesinados en Osetia del Sur por el ejército georgiano.

La CNN ha difundido en todo el mundo imágenes de una ciudad semidestruida, con numerosos cadáveres y aún más heridos en las calles y en casas arrasadas, diciendo que corresponden a la ciudad georgiana de Gori (cuna, por cierto, de Stalin); pero esas vdideograbaciones fueron hechas en Tsjinvali luego del ataque de Georgia.

El prestigiado diario estadunidense The New York Times afirma que el gobierno de George W. Bush azuzó a Saakashvili, mediante una cada vez más generosa ayuda militar, un programa de maniobras conjuntas que tuvo su más reciente expresión apenas en julio y la terca insistencia de hacer de Georgia un miembro de pleno derecho de la OTAN.

El periodista español Rafael Poch, corresponsal en Beijing del diario La Vanguardia de Barcelona, comenta que con la atención del mundo “concentrada en los juegos de Pekín y Vladimir Putin asistiendo a su inauguración, el cálculo de Washington fue que el presidente georgiano podía resolver el asunto de Osetia del Sur en 24 horas y hacerlo irreversible”.

Existen evidencias irrefutables de que el ataque del ejército georgiano contra Osetia del Sur contaba con la bendición del presidente estadunidense George W.Bush. En julio, Estados Unidos, Georgia y Ucrania, habían realizado maniobras militares terrestres en territorio georgiano. Desde hace tres años, Georgia moderniza sus fuerzas armadas con el total respaldo de Estados Unidos, que tiene en territorio georgiano un total de 129 “consejeros militares”.

Georgia ha incrementado exponencialmente su gasto militar y dedicado más de mil millones de dólares en la compra de armas a Ucrania, Turquía, Israel y Estados Unidos, incluidos misiles tierra/aire Stinger de fabricación estadunidense.

El ataque comenzó a las 23:53 de la noche del jueves 7, con disparos de sistemas ’grad’ de artillería en salvas y aviación. Diez pueblos de los alrededores de la capital Tsinjvali de población osetina fueron arrasados y la capital, muy destruida por el ataque.

El batallón de paz de la ONU destacado en esa ciudad, estaba compuesto por unos 300 hombres; rusos, osetios y georgianos. Los integrantes georgianos dispararon contra sus compañeros, con el resultado de 12 soldados muertos. A las tres de la tarde del viernes 8, Tsjinvali estaba tomada por el ejército georgiano, pero los restos del batallón y otros efectivos lograron hacerse fuertes y mantuvieron el control del vital túnel que comunica el territorio con Rusia.

Una hora después, a las cuatro de la tarde, el 58º Ejército ruso inició su marcha hacia Osetia del Sur desde Vladikavkaz, respondiendo a la petición de ayuda a Rusia lanzada poco antes por el presidente sudosetio, Edvard Kokotsty. Sobre las ocho de la tarde del día 8, el ejército ruso entró en territorio osetio.

“Si Georgia hubiera ocupado Osetia del Sur en 24 horas, habrían proclamado el restablecimiento del ‘orden constitucional’ y Washingtron lo habría sancionado”, comenta Poch; “pero los planes no salieron”.

El actual cerco militar de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia, es más estrecho que en la época soviética. La mitad de las 14 repúblicas exsoviéticas tienen hoy presencia militar de Estados Unidos o de la OTAN. Hasta Ucrania es definida como parte de la “zona de seguridad” estadunidense. El marco de acuerdos estratégicos en materia de no proliferación y desarme (ABM y START) se ha destruido.

El despliegue de un escudo antimisiles supuestamente contra Irán, emplazado en Europa Central, “es la patraña más descarada y absurda que pudiera imaginarse”, comenta Poch. Ante tales niveles de agresión encubierta, los rusos tendrán que defenderse.

Mientras tanto, la opinión pública internacional debe exigir que la Corte Internacional de Justicia inicie un proceso contra Saakashvili, genocida y criminal de guerra, frente a cuyas acciones y proyectos palidecen otros personajes como Slobodan Milosevic o Radovan Karadzic.

domingo, 17 de agosto de 2008

Recomposición geoenergética del Cáucaso: derrota angl

Alfredo Jalife-Rahme
http://www.jornada.unam.mx/2008/08/17/index.php?section=opinion&article=010o1pol

Lo dicho: la captura fulminante por el ejército ruso del estratégico túnel Roki (ver Bajo la Lupa, 10/8/08), que conecta las dos Osetias (la norteña, que forma parte de Rusia, y la sureña república separatista), decidió el estupendo posicionamiento del Kremlin en el Cáucaso –tesis avalada por el portal israelí Debka (15/8/08)– y selló la triste suerte balcanizada de Georgia, que fue conducida a su abismo por su imprudente presidente Mijail Misha Saakashvili, instrumento del megaespeculador George Soros. Debka confirma que Misha ha gritado a los cuatro vientos que Estados Unidos lo empujó a su aventura para luego abandonarlo. ¿A poco deseaba una tercera guerra mundial nuclear?

Los multimedia rusos aseveran que la guerra en Georgia formó parte de una “conspiración del vicepresidente Dick Cheney para frenar la elección de Barack Obama” (Charles Bremner, The Times, 15/8/08). Entonces, se le revirtió su estratagema a Cheney y, de paso, puso en la picota a McCain, quien lució más bélico que nunca. Por cierto, el principal estratega de política exterior del panameño McCain es Randy Scheunemann, anterior director del infame Proyecto del Nuevo Siglo Estadunidense (PNAC, por sus siglas en inglés) –responsable teórico de las guerras contra Irak y Afganistán–, quien fungía como “agente” de Misha en Estados Unidos (Robert Sheer, Truthout, 13/8/08). ¡Qué bonito!

La derrota del régimen torturador bushiano es triple: resucitó a Rusia como nueva potencia euroasiática; perdió la credibilidad con sus aliados en la periferia rusa y permitió el jaque a sus oleoductos que controla(ba) en Georgia, tránsito de los hidrocarburos del mar Caspio a Europa.

Estados Unidos juega la barata retórica propagandista y la Unión Europea (UE) practica desesperadamente la diplomacia, mientras Rusia ha puesto en jaque a todo el Cáucaso: se posicionó en Gori (segunda ciudad en Georgia (a 80 kilómetros de la capital, Tbilisi), con la mira puesta en el cercano oleoducto BTC, y acorrala tanto al puerto Poti en el mar Negro (principal base naval de Georgia) como a la república autónoma de Ajaria (capital Batumi, la antigua Colchis de los griegos), cuya mitad de la población es sunita islámica y la otra rusa.

Según Debka (12/8/08) Rusia ha sitiado Batumi: “importante puerto para el transporte desde Kazajstán y Turkmenistán. Su refinería petrolera maneja los hidrocarburos desde Azerbaiján”. La recuperación de la base militar en Batumi le concedería tres ganancias a Moscú: 1) Ajaria, “tercera provincia semiautónoma, se desprendería del territorio georgiano después de la pérdida de Osetia del Sur y Abjazia; 2) obtendría un pie estratégico en el mar Negro a las puertas de Turquía, y 3) controlaría también el paso a Kazajstán, Turkmenistán, Azerbaiján y Armenia”. ¡Nada más!

Tal es el “efecto Kosovo” que iniciaron Estados Unidos, la UE y la OTAN en los Balcanes y cuya imagen en espejo se refleja ahora en el Cáucaso.

La refinería de Batumi recibe los hidrocarburos provenientes de Azerbaiján (colindante con el mar Caspio), que llegan al puerto de Supsa por oleoducto y luego son transportados por tren a Batumi. Georgia quedaría asfixiada en el mar Negro (su otrora fuerza geopolítica).

El resultado recompone así el mapa geoenergético a los dos lados del Cáucaso: el mar Caspio, que concentra una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, y el estratégico mar Negro.

Steve LeVine, del muy serio portal alemán Spiegel Online (14/8/08), resalta el “severo golpe energético que recibió Estados Unidos en Georgia” y cuyo “prestigio (sic) quedó hecho añicos en la periferia rusa: en esta parte del mundo, la diplomacia y la guerra versan sobre el petróleo y el gas, así como sobre hegemonía”.

El triunfo de Rusia le concede “ventajas en la lucha por el acceso a 35 mil millones de barriles de petróleo y a varios billones de pies cúbicos de gas. Los probables perdedores: Estados Unidos y las trasnacionales petroleras occidentales que apostaron fuertemente en el mar Caspio”.

Steve LeVine alega que “en el centro de la lucha se encuentra la extensa red de oleoductos” (en funciones y los planeados) “para transportar el petróleo del mar Caspio a los mercados mundiales desde países que formaron parte del imperio soviético”.

La británica BP, encargada del oleoducto BTC (mil 800 kilómetros de largo y con capacidad de un millón de barriles al día), ha sido puesta en jaque por el ejército ruso a una corta distancia. También el famoso proyecto del oleoducto NABUCCO (ver Bajo la Lupa, 13/8/08) ha quedado en el aire.

Chris Ruppel (citado por Steve LeVine), analista de energía de la correduría Execution, comenta que la construcción de oleoductos en el Cáucaso se ha vuelto “vulnerable” a la “ira de Rusia”. Steve LeVine aduce que los “rusos no necesitan cerrar el oleoducto BTC para obtener la ventaja en las guerras de energía”. Días antes de la guerra entre Rusia y Georgia, los separatistas kurdos del PKK habían saboteado parte del BTC en su trayecto turco.

También ChevronTexaco (que tiene un barco con el nombre de Condie Rice) tendrá serios problemas para transportar el petróleo del importante yacimiento Tengiz (Kazajstán), colindante al mar Caspio, del cual posee la mitad de los activos.

Stratfor (14/8/08), centro de pensamiento texano-israelí (que De Defensa asegura es un conglomerado de servicios de inteligencia de Estados Unidos), destaca que la trasnacional británica BP “sufrió un fuerte golpe en el conflicto de Georgia” y vaticina que “los efectos de la guerra en la política energética regional apenas empiezan. El mayor perdedor será BP”, que, más allá de Georgia, “enfrenta perder el control en la exploración, extracción, y las inversiones de oleoductos en Azerbaiján”.

BP contaba con más de 34 mil millones de dólares de activos en la región del mar Caspio a finales de 2007: más de 22 mil millones de dólares en Azerbaiján, casi 10 mil millones de dólares en copropiedad con la petrolera rusa TNK, más de mil 500 millones de dólares en Georgia y casi 750 millones de dólares en Kazajstán. Se desprende que el jaque ruso en Georgia puede significar el mate a las trasnacionales anglosajonas en Azerbaiján.

Stratfor, justo es reconocer, ha brillado intensamente en su pulcra reseña de la guerra del Cáucaso (a diferencia de su siniestra propaganda durante la guerra de Israel y Hezbollah), y refiere que “con la guerra en Georgia, Rusia se consolidó en forma inequívoca como el poder a ser reconocido en su periferia inmediata. Esto significará que los proyectos de energía en Asia central y en el Cáucaso tendrán que tomar en consideración los intereses de Rusia”. Otra vez volvió a perder Cheney.

viernes, 15 de agosto de 2008

Rusia impone su “juego gasero” en Asia central y el mundo

Alfredo Jalife-Rahme
http://www.jornada.unam.mx/2008/08/13/index.php?section=opinion&article=016o1pol

Rusia juega magistralmente al ajedrez por el control del gas global, mientras en el “México” neoliberal los despilfarradores de lo ajeno –Fox y la pareja entreguista Calderón-Mouriño, coludidos con la dupla devaluatoria y devaluada Salinas-Zedillo, acoplados a la tripleta nihilista de Beltrones-Labastida-Gamboa– regalaron prácticamente la cuarta parte del gas a las empresas de España, que paradójicamente no poseen hidrocarburos.

Con su triunfo en Osetia del Sur y la ocupación de Gori (Georgia), Rusia ha puesto en jaque al estratégico oleoducto BTC (ver Bajo la Lupa, 10/8/08) que abastece a Europa con los hidrocarburos del mar Caspio.

Nueve días antes de la demencial invasión de Georgia a Osetia del Sur –que llevó a las fulminantes represalias de Rusia–, M K Bhadrakumar (MKB), anterior diplomático indio con profundo conocimiento geopolítico del Cáucaso y Asia Central, había notificado el control por Rusia del gas de Turkmenistán y, quizá, del “mundo” (Asia Times, 30/7/08).

El giro es dramático en el contexto del “gran juego” sobre la geopolítica de la seguridad energética del mar Caspio que nunca había ocurrido: “EU ha sufrido una inmensa derrota en la carrera por el gas del Caspio”.

Gazprom, principal gasera del mundo, concretó dos acuerdos mayúsculos con Turkmenistán: controlará las exportaciones de gas, y financiará y construirá sus instalaciones de transporte. Se trata de una decisión geoestratégica de Rusia en materia gasera, a juicio de MKB. El Kremlin no piensa realizar negocios revendiendo el gas de Turkmenistán, una potencia gasera centroasiática que colinda con la parte oriental del mar Caspio, que obtiene suculentos ingresos. Ahora Gazprom “tendrá que conceder términos similares a Kazajstán y Uzbekistán, las otras dos potencias gaseras en Asia Central. Es mucho más que dinero: “una gran estrategia del Kremlin”.

China Daily, citado por MKB, constata un “giro de la política energética de Rusia” que “podría voltear sus ojos de los países occidentales a la región de Asia-Pacífico”. El rotativo gubernamental chino aduce en tono olímpico la colindancia geográfica y la sinergia sino-rusa “bajo un paraguas seguro (¡súper sic!)” cuando sus “relaciones se encuentran en el mejor momento”.

En fechas recientes, China había firmado un relevante acuerdo con Turkmenistán para obtener 30 mil millones de metros cúbicos de gas cada año durante un periodo de 30 años. Al unísono, China ha dado inicio a la construcción de un gasoducto que conectará a Turkmenistán con la provincia china de Xinjiang.

Como si todo estuviese perfectamente sincronizado, los acuerdos firmados en Ashkabat (la capital turkmena) con Rusia “colocan a Gazprom en el asiento conductor para manejar todas (sic) las exportaciones de gas de Turkmenistán, incluidas las dirigidas a China”, comenta MKB, quien agrega que “Moscú estará atento en asegurar que los intereses de Rusia y China sean armonizados en Asia Central”.

MKB destaca que el gigante Gazprom ha adquirido una “nueva estatura” como “el único comprador del gas turkmeno lo que refuerza las manos de Rusia en poner el precio en el mercado del gas (y del petróleo) del mundo”.

Quizá suene un tanto exagerado que Rusia sola determine el precio en el mercado de los hidrocarburos. En el mundo del gas, un mercado más oligopólico que el del petróleo, sin duda el peso de Rusia es determinante, pero existen otros actores nada despreciables como Irán, Qatar, Argelia y Libia.

De allí la idea de concretar el famoso cartel del gas, similar a la OPEP (idea que propusimos, dicho sea con humildad de rigor, en nuestro libro Los once frentes antes y después del 11 de septiembre: una guerra multidimensional, Ed. Cadmo & Europa, 2003) y que valoró el flamante presidente Medvedev durante la reciente visita del presidente venezolano Hugo Chávez a Moscú.

El rotativo ruso Nezavisimaya Gazeta (citado por MKB) consideró “muy tentadora” la idea de implantar el cartel del gas con el fin de coordinar su producción y su política de precios”, que impondría el “balance global del gas”. El gas todavía no alcanza los vuelos del petróleo, pero no se encuentra nada lejano el día que desplace al petróleo por ser más barato y menos contaminante. EU y la Unión Europea (UE) han manifestado estruendosamente su oposición a un cartel del gas.

En fechas recientes, se han notado fisuras notables en la política gasera de la UE: la compra de gas iraní por Austria en medio de la alharaca de las sanciones que desea imponer el régimen torturador bushiano al régimen de los ayatolas, sin contar el acuerdo que concretó Suiza (que no es miembro de la UE) con Irán.

MKB exulta y exalta el acuerdo de Rusia con Turkmenistán, lo que consolida su “control sobre las exportaciones gaseras de Asia Central” y que ha ido tan lejos hasta desear adquirir la producción gasera de Azerbaiyán (aliado de EU, Gran Bretaña e Israel) “a precios europeos”, es decir, muy elevados. Se trata de sacar a Azerbayán de la órbita israelí-anglosajona.

A juicio de MKB, las “implicaciones totales de los movimientos rusos son muy serias para la campaña de EU y la UE de poner en marcha el proyecto del gasoducto NABUCCO”, que va desde Turquía hasta Austria, pasando por Bulgaria, Rumania y Hungría, y que colecta el gas de Turkmenistán y Azerbaiyán mediante un gasoducto que atraviesa el mar Caspio para luego vincularse al célebre oleoducto BTC (ver Bajo la Lupa, 10/8/08).

Después de la guerra de Rusia y Georgia (aliada a EU, Gran Bretaña e Israel) por el alma del Cáucaso, ¿dónde quedarán el oleoducto BTC y el proyecto NABUCCO? ¿Por cuánto tiempo podrá el régimen torturador bushiano mantener a Irán fuera del mercado gasero mundial?

Con el control del gas turkmeno por Rusia, el proyecto NABUCCO ha quedado en el aire y dependerá del abastecimiento de Irán: idea en la que trabaja la mediación de Turquía, que busca un acuerdo de EU y la UE con el régimen de los ayatolas, hasta hace poco impensable, pero nada improbable. Es evidente que EU y la UE intentarán amarrar las navajas entre Rusia e Irán, primera y segunda potencias gaseras del planeta respectivamente.

MKB concluye que mientras se perfila el cartel del gas, “Rusia se ha colocado en la posición para influir el precio del gas en el mercado global”, cuyas “implicaciones geopolíticas para EU serán profundas”.

Mientras adviene el fin del gas barato, Rusia se ha posicionado como el primer abastecedor de gas a Europa. Si la dupla anglosajona controló el petróleo durante el siglo XX, la primera mitad del siglo XXI podrá ser el periodo del dominio del gas global por Rusia.