Virtudes Prusianas

VIRTUDES PRUSIANAS (Brandenburgo-Prusia, Alemania):
Perfecta organización * Sacrificio * Imperio de la ley * Obediencia a la autoridad * Militarismo * Fiabilidad * Tolerancia religiosa * Sobriedad * Frugalidad * Pragmatismo * Puntualidad * Modestia * Diligencia

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jueves, 10 de diciembre de 2009

En México se premia la ineptitud: Carstens a Banco de México

Increíble, este sujeto tiene mentalidad de financiero (especular, más por menos, sacrificar todo en pos de utilidades)  mas no de economista y hay un "ligero" sesgo y riesgo en las visiones que pueda tener de la realidad. Peor aun que se haga cargo de la política económica me aterra pues el muy infame no pudo mas que lanzar fracesitas triunfalistas y plenamente erradas al iniciar la crisis, crisis que se anunciaba arrazadora y aquí no se hizo nada ni se previno sustancialmente en ningún sentido. Vaticino problemas con este sujeto a cargo, mejor dejen a Ortiz.

Aquí les dejo unas fracesitas durante su gestión en la Secretaría de Hacienda.

Redacción
El Universal
Ciudad de México Jueves 10 de diciembre de 2009
00:11 Las declaraciones del ahora gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, en torno a la situación económica del país han dado de que hablar sobre todo por el sentido metafórico de algunas de ellas, desde el famoso catarrito hasta el shock. Aquí recordamos algunas:
1. El martes 8 de diciembre, un día antes de que fuera propuesto por el presidente Calderón como nuevo gobernador de Banxico, como secretario de Hacienda dijo ante un grupo de inversionistas:
'Respondemos con acciones positivas. Anticipando los problemas. Y no esperamos para que una agencia calificadora dé su visión para decidir qué es lo que vamos a hacer'.

2. Un día antes, el 7 de diciembre, Carstens dijo que estaba feliz en la Secretaría de Hacienda por lo que desestimó reemplazar a Guillermo Ortiz en Banxico:
'Yo estoy muy contento en la secretaría de Hacienda. La decisión está en las manos del presidente Calderón'.

3. El 20 de octubre del 2006, siendo coordinador económico de Felipe Calderón, Carstens señaló:


"No hay balas de plata que uno pueda usar para que de repente haya más crecimiento, menos pobreza y más empleo".

4. Poco más de un año después, el secretario de Hacienda, reconoció que la desaceleración en la economía de Estados Unidos con la célebre frase:


"Antes, cuando la economía de Estados Unidos se desaceleraba, la de México también. Ahora pasa lo contrario, cuando Estados Unidos tiene neumonía México sólo tiene un catarrito".

5. Un año después, al ser cuestionado sobre esta declaración, el funcionario dijo:


"Ya no voy a hablar en términos médicos, soy doctor en economía, no en medicina".

6. El 9 de octubre de 2008, al hablar de que la crisis aún no ha tocado fondo, Carstens recurrió a la metáfora:


"Es un bache que tiene agua, entonces hay que ver cuál es el fondo (...) en el mundo se está viendo una crisis sin precedente", señaló en una entrevista televisiva.

7. Ya en 2009, durante la presentación del portal tuempresa.gob.mx el pasado 3 de agosto, el secretario argumentó:


"En estos tiempos de crisis, es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad", en referencia a la decisión gubernamental de abrir dicha página de Internet.

8. Las más recientes frases por parte del secretario de Hacienda fueron hechas en respuesta a las críticas del Premio Nobel Joseph Stiglitz sobre el mal funcionamiento de México ante la crisis. Agustín Carstens refutó las acusaciones argumentando que al parecer Stiglitz desconoce que el país fue azotado por dos golpes: la desaceleración económica y la caída de la producción petrolera.
"No teníamos la opción de contratar más deuda. Uno tiene que actuar responsablemente y eso fue lo que hizo y decidió el presidente Felipe Calderón", enfatizó

mdz

martes, 22 de septiembre de 2009

Nobel de Economía critica aumento a impuestos

Yo no soy nobel de economía pero desde el inicio supe que esto es una tarugada del tamaño de Carstens y tan mínima en inteligencia como el jefe de carstens.



Robert Engle señaló que el gobierno de  México se equivoca al pretender incrementarlos cuando la economía continua en un  periodo recesivo; recomienda subirlos a los bancos e instituciones de  seguros.

José Manuel Arteaga
El Universal
Ciudad de México Martes 22 de septiembre de 2009 
11:21

El Gobierno  de México incurre en una decisión equivocada al pretender incrementar los  impuestos a la población, cuando la economía continua en  un periodo recesivo, afirmó el Premio Nobel de Economía 2003, Robert Engle. 

"Los impuestos a los que usted se refiere en México son a nivel federal. Yo  no recomiendo en momentos recesivos, aumentar los impuestos, esta es una  solución equivocada", expuso el Nobel de Economía.

El especialista sugirió incrementar los impuestos a los bancos e  instituciones de seguros.

"Los impuestos que yo estaba recomendando aumentar son para empresas  adversas, con alto riesgo; cualquier situación que ellas pueden tener un efecto  adverso, estoy hablando de instituciones como los bancos o las compañías de  seguros", expuso.

Engle agregó que la economía de Estados Unidos tendrá una recuperación muy  moderada.
"La recuperación de Estados Unidos ha empezado, pero no va a ser  robusta ni dramática", enfatizó el premio Nobel

martes, 11 de agosto de 2009

¿ Pues no que solo era un catarro ? ¡ Sí pero de marranazo!

Deberían ya de pedirle la renuncia a este inepto ¿ Sus errores de apreciación cuanto daño y merma económica habrán causado ya ? Si bien atinó en comprar cobertura petrolera en lo demás ha sido como todo en esta administración, bueno creo que no tan peor hasta eso.

Faltante financiero será histórico en 2010: Carstens

José Manuel Arteaga
El Universal
Ciudad de México Martes 11 de agosto de 2009
11:43

El secretario de Hacienda Agustín Carstens, informó a los senadores de la República que en el 2010 habrá un faltante financiero de 300 mil millones de pesos.

El funcionario aseguró que esa brecha financiera es "históricamente alta" al plantear un programa económico.

La cifra dada a conocer por el titular de la SHCP equivale a 23 mil millones de dólares y representa cerca de la tercera parte de las reservas internacionales del país.

Ante esa situación dio a conocer que el próximo año, habrá una reducción de programas y de gastos, pero no se tocará los que tenga que ver con el combate a la pobreza.

Agregó que también presentarán medidas tributarias ante la caída en la plataforma petrolera, la cual no se repondrá en el corto plazo.

Cartsens informó que desde el inicio de la administración del presidente Calderón y hasta 2010 se habrá registrado una caída en la producción petrolera de 800 mil barriles al día.

Al participar como orador central en las audiencias Evolución de la crisis económica y las medidas emergentes para enfrentarla que deben considerarse en la agenda legislativa, organizada en el Senado del República, Carstens agregó que también presentarán en el paquete económico del próximo año un déficit moderado.

Adelantó que en los Criterios Generales de Política Económica, el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación será de 54 dólares por barril .

mdz / sc

domingo, 19 de octubre de 2008

Se colapsa coloso calderonista: Carstens se hunde con todo su peso y junto al Peso

¿ Cual prestigio preguntaría yo ? ¿ Apoco por ser autómata lobotomizado surgido del FMI es razón para haberke supuesto siqueira alguien competente ? Para mi era más bien todo lo contrario... y no me equivoqué. Lo más curioso es que como siempre son los mismos de su facción quienes se evidencían, Cartens versus empresarios y vice versa así como le sucedió a Creel, que "honorables" tratos.

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La pérdida de 10 mmdd de las reservas de divisas y la devaluación del peso que llegó a los14 por dólar orillaron al titular de Hacienda, Agustín Carstens, a lanzar acusaciones contra empresarios; éstos lamentaron que mientras el Presidente llama a la unidad, su secretario “disparara” contra la IP. El prestigio del funcionario se evapora.

TEXTO REDACCIÓN politica@eluniversal.com.mx
El Universal
Domingo 19 de octubre de 2008
En una semana, el coloso del gabinete de Felipe Calderón se colapsó. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, reconocido, respetado, sólido en sus posiciones, vio evaporado su prestigio al entrar en una espiral de declaraciones contradictorias por la pérdida de casi 10 mil millones de dólares de las reservas, y una devaluación del peso que en sus peores momentos llegó a tasarse en 14 por dólar, perdiendo la fuerza construida por meses.

La compra masiva de dólares el viernes antepasado fue producto de que empresas que habían protegido sus posiciones financieras en el mercado cambiario, fueron acusadas por Carstens. Sin mayores preámbulos ni provocaciones, desde Washington, donde acudió a la reunión del Fondo Monetario Internacional, acusó a un grupo de empresas de realizar operaciones especulativas para beneficiarse, ocasionando así la caída del peso la semana pasada. “Es un problema de orden especulativo y nos vamos a cerciorar de que todas las reglas se siguieron”, dijo.

Por reglas se refería a la obligación de las empresas que cotizan en bolsa de informar a sus accionistas sobre las inversiones que mantienen en divisas o acciones en los mercados de derivados, que es un instrumento financiero donde las empresas comparten riesgos.

El lunes creció la molestia. Lejos de corregir la declaración, bastante heterodoxa para un secretario de Hacienda, la ratificó. Más aún, identificó a una de las empresas, Comercial Mexicana, la única compañía que ha enfrentado a la gigante de tiendas de autoservicio Wal-Mart, como especuladora y coautora en la caída del peso.

Varios empresarios discutieron el lunes por la mañana las declaraciones de Carstens, y lamentaban que en momentos en que el presidente Calderón estaba pidiendo la unidad para enfrentar los diversos problemas nacionales, su secretario de Hacienda disparara contra ellos. “Los neoliberales de verdad dicen que Carstens, es un buen político”, dijo un estudioso de la opinión pública que trabajó en las administraciones de Salinas y Zedillo.

Pero tampoco, por la escalada en la beligerancia y las reacciones, Carstens mostró cautela política. Las empresas comenzaron a reaccionar. Ni comprar dólares ni utilizar “derivados” es un delito. Funcionarios de Hacienda siguieron calentando el ambiente al sumar nombres al de la Comercial Mexicana, como presuntos responsables de una ilegalidad, mencionando a Cemex, Gruma, Grupo San Luis y Vitro.

El calor comenzaba a llegar rápidamente a Carstens, quien en una entrevista radiofónica pareció frenar lo que había desatado. “No quisiera hablar de nombres, porque además me recordó el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que una vez que ya se echó a andar un proceso de investigación, no se puede dar información”, afirmó el funcionario.

El 14 octubre, la CNBV informó que se seguirá la investigación sobre las empresas que participaron con derivados. “Sabemos qué tenemos que buscar y en dónde”, aseguró su presidente, Guillermo Babatz, quien se comprometió a que la indagación de las empresas señaladas por Carstens se realice de manera eficaz y rápida, aunque —aclaró— puede llevar hasta dos años.

En paralelo, Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, consideró en otra entrevista que en el tema de derivados, los bancos de inversión que aceptaron como contraparte en las operaciones “a una empresa que no tiene nada que ver con el tipo de productos que estaban operando, pues ahí me parece que hay una falta de profesionalismo”.

Ortiz se refería a la Comercial Mexicana, aunque nunca la mencionó por nombre, provocando una mayor polarización política con el sector empresarial. Ese mismo día respondió el sector empresarial. Ricardo González Sada, presidente de Coparmex, al explicar que el entorno de incertidumbre generado por la crisis hipotecaria en Estados Unidos “llevó a empresas a cubrir sus pasivos en dólares”.

Al mismo tiempo, las empresas empezaron a documentar en los medios que contrario a lo que indicaban las autoridades, sí habían informado a sus accionistas de las operaciones en el mercado de derivados. De hecho, los estados financieros que probaban su dicho pordrían consultarse abiertamente en internet.

En la subida de la molestia contra Carstens, el Consejo Coordinador Empresarial externó: “Es inaceptable responsabilizar al sector empresarial de prácticas especulativas en el mercado de divisas”. Las autoridades hacendaris respondieron ubicando a directores y auditores en las empresas acusadas, como probables responsables de un delito financiero y la posibilidad de que se les acusara por una pena máxima de 10 años de prisión.

En 72 horas, el clima de entendimiento entre el gobierno y los empresarios se había modificado.

Carstens mantuvo una comunicación intensa con Los Pinos para trazar una rápida estrategia de control de daños, pero había un evidente dislocamiento. Comunicó a Los Pinos que el miércoles por la tarde emitiría un comunicado rectificando su posición. Pero el día terminó sin esa comunicación.

La reacción empresarial provocó que las autoridades financieras bajaran la intensidad de sus críticas. Primero, el gobernador del Banco de México declaró en entrevista en radio que no hubo un ataque especulativo contra el peso, contradiciendo por completo a Carstens.

Un día después, el jueves 24, la Secretaría de Hacienda reculó por completo al emitir un comunicado en el cual reiteró que las operaciones con instrumentos derivados no estaban prohibidas por la ley y no es esto lo que investigaba la CNBV. “La investigación no se trata de una acusación al sector empresarial”, dijo la dependencia.

Menos de una semana tomó la posición extrema del secretario de Hacienda en girar al otro extremo. ¿Qué sucedió realmente? Lo único que está claro es que queda una enorme confusión e interpretación sobre la Ley del Mercado de Valores y que los funcionarios calderonistas fueron atropellados en sus contradicciones.

Al final, la acusación original de Carstens, que su especulación en el mercado de cambios provocó la caída del peso, no sólo nunca fue probada, sino fue desmentida inclusive por el mismo responsable de haber desatado la polémica. “Se tardó mucho el secretario en explicar”, dijo un colaborador del presidente Calderón. “Pero creo que todavía fue a tiempo. Creemos que se recuperará”.



jueves, 16 de octubre de 2008

El petróleo y la banca mexicanos ante el tsunami financiero de Estados Unidos

Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

La inundación de liquidez por Europa, encabezada por el primer ministro británico, Gordon Brown, ha dado un respiro al sistema financiero internacional al borde del colapso. Los apologistas del caduco modelo neoliberal aseguran que ven una tenue luz al final del túnel, como han venido afirmando desde el fuerte aviso de la quiebra de Bear Stearns. Esperemos que dicha luz no sea la de otro tren que viene en sentido contrario, puesto que existen muchas preguntas sin respuestas, como el destino de los “derivados financieros” catalogados por Warren Buffet (todavía el hombre más rico del mundo) como “armas financieras de destrucción masiva” y que ascenderían a la cifra antigravitatoria de un cuatrillón de dólares de papel especulativo virtual frente a 54.31 billones de dólares (trillones en anglosajón) del PIB mundial, 16.8 billones de la Unión Europea (UE) y 13.84 billones de dólares de Estados Unidos.

Fracasó el Plan Paulson-Bernanke-Bush, mientras el plan Brown parece marcar la pauta de los rescates cuando asistimos a una nacionalización forzada de la banca a los dos lados del Atlántico, en medio del asombroso resurgimiento del “nacionalismo económico”.

Los tratamientos difieren, pero el diagnóstico es el mismo: deflación financiera con un brutal desempalancamiento (deleveraging) y estanflación económica. Son los “derivados financieros” los que han provocado el “agujero negro” que hace insuficiente toda la inyección masiva de liquidez global. Hoy el “cash es rey”, así como los elementos “sólidos” de primera necesidad: los hidrocarburos, los alimentos y el agua. Ante el desplome de la credibilidad de las principales divisas del mundo, el oro y la plata, marcaron el último refugio de los ahorradores al haber mantenido relativamente estable su cotización, pese al desprecio de keynesianos, neoliberales y marxistas.

En este tsunami financiero global provocado en forma irresponsable por el régimen torturador bushiano, nadie saldrá ileso: ya vimos que tampoco los jihadistas neoliberales panistas son víctimas del pánico. Hoy saldrá vencedor quien pierda menos, como será el caso del BRIC, las petromonarquías árabes y países que como Irán, en forma paradójica, resultaron beneficiados por las “sanciones” impuestas del exterior debido a la fuerte regulación de su sistema bancario. Perdieron estrepitosamente los desregulados y ganaron los “regulados”, mucho mejor si éstos poseen las materias primas esenciales del siglo XXI: hidrocarburos, alimentos y agua.

En México, para no variar, tanto Guillermo Ortiz, del Banco de México, como Agustín Carstens, de la Secretaría de Hacienda (SHCP), exhibieron su patética ineptitud al pretender que habían sido tomados por “sorpresa”. Tanto Ortiz como Carstens no son hombres libres y representan los intereses de Estados Unidos en México, lo cual se subsume en el indecente pago del Fobaproa/IPAB por los hermanos Werner Wainfeld (Martín y Alejandro Mariano), mediante el circuito financiero muy bien lubricado y presuntamente fraudulento de Goldman Sachs-Banca Mifel.

No hay que ser genio para temer que los otrora 90 mil millones de dólares de reservas en el Banco de México, que se han diluido oficialmente hasta 73 mil millones de dólares, peligran en manos de Ortiz: un día de éstos podemos amanecer con el cuento chino o texano de que se han esfumado en la contabilidad bancaria en EU. Llama la atención que el cordobista-zedillista Guillermo Ortiz haya sido “sorprendido” después de su experiencia inigualable durante el efecto tequila.

Urge colocar a mexicanos libres y profesionales tanto en el Banco de México como en la SHCP para sustituir a los “ineptos” esclavos de Estados Unidos, quienes han servido de caballos de Troya para desmantelar el sistema financiero mexicano y poner en jaque nuestros hidrocarburos. Urge también abolir la demencial “autonomía” neoliberal del banco central para poder, primero, controlar fehacientemente las reservas de divisas y, segundo, diversificar su tenencia en divisas más creíbles, así como en oro y plata (de la que México es el segundo productor mundial).

Amén de finiquitar el modelo neoliberal, que nos ha costado dos graves crisis financieras (el efecto tequila y el efecto Calderón), es la oportunidad dorada de México para cortar el cordón financiero umbilical con el modelo israelí-anglosajón.

México cuenta con tres cartas únicas en esta coyuntura: los hidrocarburos, la plata y, paradójicamente, la ausencia de una banca nacional. Éste es el peor momento para privatizar Pemex, cuando las trasnacionales gallegas y texanas, vinculadas al quebrado sistema bancario de España y Estados Unidos, no son confiables en sus libros contables debido a su alta exposición en “derivados financieros”. La enmienda Calderón-Beltrones, que pende como espada de Damocles sobre la cabeza de la nación mexicana, no es una “reforma” ni una “modernización”, sino una desafiante provocación.

Más allá de la hipoteca judicial que mantiene Estados Unidos sobre los expedientes macabros del trío nihilista Beltrones-Labastida-Gamboa, que muy bien pudieran pasar sin rubor como jihadistas neoliberales panistas, la plata mexicana representa otra de las cartas fuertes para paliar el averiado sistema financiero internacional, por lo que habría que renegociar su explotación con las trasnacionales que se han despachado con la cuchara grande de su extracción. El mejor ejemplo lo constituye Zacatecas, inmensamente rico en minería, y que exporta el mayor número de mexicanos al otro lado de la frontera norte, lo cual se traduce en que la mayor parte de los ingresos de la plata no se quedan en el país, por lo que es urgente renegociar su extracción con las trasnacionales anglosajonas. Como se nota, México es un país extensamente ocupado por las trasnacionales financieras y mineras anglosajonas y solamente les falta el último eslabón: los hidrocarburos.

México ha resultado beneficiado al carecer de una banca nacional, que fue entregada en un 92 por ciento a la banca israelí-anglosajona, a consecuencia del efecto tequila. Lo peor sería nacionalizar la banca extranjera, cuyas matrices se encuentran en la insolvencia. Pero la ausencia de una banca nacional podría afectar las transacciones financieras, lo que pudiera llegar a la parálisis debido a la “sequía crediticia” (credit crunch), por lo que es el momento dorado para abrir una banca mexicana, incluso mixta (privada y con capital mayoritario público), con regulación estatal, apuntalada por los pletóricos ingresos de nuestros hidrocarburos.

Lo ideal sería que los 32 estados y el Distrito Federal tuviesen su propia banca, así como también los principales municipios y regiones, y ya no se diga poderosas bancas federales que incluyeran una verdadera banca de fomento y desarrollo que fincara su capitalización en los ingresos del petróleo y la plata.