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http://www.spiegel.de/fotostrecke/fotostrecke-61010.html
Mapa de índice de extinción:
La NASA está evaluando el riesgo que supone para las naves espaciales la próxima lluvia de meteoros Dracónidas de 2011, una tormenta de siete horas de diminutas rocas espaciales que tienen el potencial de impactar con grandes naves que orbitan la Tierra, tales como la tripulada Estación Espacial Internacional o el Telescopio Espacial Hubble.
La evaluación del riesgo de la lluvia de meteoros es más un arte que una ciencia, y hay cierta variación entre los niveles de intensidad proyectados para las Dracónidas de 2011 por parte de los pronosticadores de meteoros. Pero los operadores de las naves ya están recibiendo notificaciones para sopesar acciones defensivas.Los actuales modelos de predicción de meteoros predicen un potente estallido en las Dracónidas, posiblemente una gran tormenta, el 8 de octubre de 2011, de acuerdo con William Cooke de la Oficina de Entorno de Meteoroides del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA en Huntsville, Alabama.Las Dracónidas presentan cierto riesgo para las naves, confirmó Cooke. Podrían convertirse en el próximo evento significativo en la órbita baja de la Tierra, en lo que a meteoroides se refiere, añade.Cooke y Danielle Moser de Stanley, Inc., también en Huntsville, presentaron sus datos de las Dracónidas en Meteoroids 2010 – una conferencia internacional sobre cuerpos menores del Sistema Solar que tuvo lugar del 24-28 de mayo en Breckenridge, Colorado. La conferencia estuvo patrocinada por NorthWest Research Associates/CoRADivision, NASA, el Laboratorio Nacional Los Álamos y la Oficina de Investigación Naval.Menos llamativa, pero existe el riesgoLa lluvia anual de las Dracónidas no es conocida por ser un brillante espectáculo de meteoros, dice Cooke.Los ritmos de intensidad predichos para 2011 se extienden a lo largo de un orden de magnitud, añade, con el Ritmo Horario Cenital máximo, o ZHR, variando de unas pocas decenas a varios cientos, como se verían por un observador.Un Modelo de Flujo de Meteoroides del Centro de Vuelo Espacual Marshall basado en observaciones ópticas y de radas de antiguas lluvias Dracónidas, sugiere que el ritmo máximo será de varios cientos por hora.Entonces, ¿por qué preocuparse?Cooke dice que una fracción significativa de las anomalías en las naves producidas por lluvias de meteoroides están provocadas por descargas electrostáticas cuando el meteoroide llega al satélite.Y, aunque no se informaron de problemas eléctricos en las naves durante el estallido de Dracónidas de 1985 y 1998, dice que la falta de viejas anomalías no debería tomarse como una carta blanca por parte de los operadores de satélite e ignorar la de 2011.La probabilidad de anomalías eléctricas es baja, no obstante, debido a la baja velocidad de las Dracónidas, señala Cooke.“Ya estamos trabajando en programas con la NASA para evaluar los riesgos de las naves”, dice Cooke. “Imagino que cuando se publiquen estas palabras habrá un furor draconiano, y tendré las habituales llamadas procedentes de las compañías de satélites de comunicaciones así como de los programas espaciales gubernamentales”, dijo a SPACE.com.Sobre el limboLa Estación Espacial Internacional tiene un escudo pesado contra los escombros orbitales.Siendo este el caso, “no esperamos que pase nada malo allí”, dice.No obstante, las Dracónidas aparecerán sobre el limbo de la Tierra creando un espectáculo celestial que podrán disfrutar a través de las ventanas los miembros de la tripulación de la estación espacial.“No estoy preocupado por la estación espacial. Incluso aunque las Dracónidas fuesen una tormenta de meteoros a gran escala, confiaría en que el programa de la estación espacial tomaría los pasos necesarios para mitigar los riesgos”, señala Cooke.El paso más radical sería reorientar la estación espacial, comenta Cooke.“Pero, francamente, dado el nivel de flujo, no creo que tengan que hacer eso”, añade. “Pero es su decisión. Daré los niveles de flujo y ellos tomarán la decisión”.Una medida que los funcionarios de la estación espacial podrían tomar, apunta, es no realizar paseos espaciales durante la lluvia.Para el Telescopio Espacial Hubble, si los operadores juzgan que el riesgo es lo bastante alto, apuntarán el observatorio lejos del radiante Draconiano – el punto desde el que parece emanar la lluvia.“Cada vez que tomas una estrategia de mitigación, como cambiar la altitud de la nave, o desconectar el alto voltaje, también se incurre en un riesgo”, dice Cooke.La precaución es la claveCada nave es única, y los componentes tienen distintos umbrales de daño, por lo que se anima a los programas a llevar a cabo análisis para determinar su son necesarias o no estrategias de mitigación para sus vehículos antes de las Dracónidas del año que viene.Cooke dice que la amenaza para las naves procedente de las lluvias de meteoros en el pasado – particularmente las Leónidas de 1998 – produjeron más nervios que los impactos a hipervelocidad.“Realmente no comprendíamos qué estaba pasando”, señala. “Ahora nos sentimos mucho mejor. Pero las Leónidas sensibilizaron a los operadores de las naves sobre la preocupación en las lluvias de meteoros. Tal vez, a veces, se preocupan más de lo que deberían”.Cooke dijo que a principios de 2011 revisaría la predicción de las Dracónidas – también haciendo uso de datos procedentes de otros pronosticadores de todo el mundo – los cuales se publicarían a los operadores de las naves.“También hay una gran cantidad de resistencia allí”, añade Cooke. “Somos como los hombres del tiempo… nuestros pronósticos cambian… y la tendencia general siempre es a la baja”, dice Cooke.Aún así, la precaución es la palabra clave.“Debido a que ahora podemos predecirlas, tenemos una forma de prevenirlo. Si te impacta un meteoro esporádico es mala suerte. Si lo hace una lluvia de meteoroides, es negligencia”, dice Cooke.
Martes 15 de junio de 2010Redacción | El Universal00:05
Tormenta solar sería más desastrosa que Katrina: NASA
Las sociedades actuales dependen más que nunca de redes inteligentes de energía como la navegación GPS, el control del transporte aéreo o los sistemas de comunicaciones, que podrían ser eliminados
Una tormenta solar amenazaría el funcionamiento de las redes de televisión y de internet en 2013 y sus efectos serían veinte veces más catastróficos que los del huracán Katrina, advirtió la agencia espacial estadounidense (NASA).
"La Tierra y el espacio están a punto de entrar en contacto de una forma que es nueva en la historia de la Humanidad", alertaron científicos de la NASA, por lo que realizaron una reunión para prever los pasos a seguir.
Durante el lanzamiento del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA en febrero pasado, investigadores del Rutherford Appleton Laboratory, de Oxfordshire (Inglaterra) habían alertado sobre los efectos de los vientos solares durante los Juegos Olímpicos en 2012.
Expertos de la NASA volvieron a advertir del peligro que puede suponer para la Tierra la explosión de una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, sobre la superficie del Sol, publicó el diario español ABC.
"Una actividad solar en extremo intensa -en los próximos años se esperan niveles cada vez mayores- causaría un desastre sin precedentes. Nuestros sistemas energéticos y de comunicaciones quedarían gravemente dañados por el alcance del plasma solar y nuestro cómodo sistema de vida occidental, que descansa más que nunca sobre la tecnología, se vendría abajo como un castillo de naipes", publicó el portal del diario.
Investigadores, legisladores y políticos norteamericanos se reunieron en el Foro de Clima Espacial en Washington para perfeccionar el enfoque en la protección de infraestructuras críticas.
El objetivo final es mejorar la capacidad del ser humano para prepararse, mitigar y responder a fenómenos meteorológicos del espacio potencialmente devastadores.
"Creo que estamos en una nueva era en la que el clima espacial puede ser tan influyente en nuestra vida cotidiana como el clima terrestre común", dijo Richard Fisher, jefe de la División Heliofísica de la NASA.
"El Sol está despertando de un profundo sueño y en los próximos años esperamos ver niveles mucho más altos de actividad solar. Al mismo tiempo, nuestra sociedad tecnológica ha desarrollado una sensibilidad sin precedentes a las tormentas solares", expuso el especialista.
Las sociedades actuales dependen más que nunca de redes inteligentes de energía como la navegación GPS, el control del transporte aéreo o los sistemas de comunicaciones, que podrían ser eliminados por una intensa tormenta solar.
La NASA cree que gran parte del daño puede ser mitigado si se conoce con la mayor exactitud posible la llegada de una tormenta, con acciones que, por ejemplo, protejan los satélites o desconectando los transformadores.
Las sondas como STEREO, ACE y SDO, proporcionan información actualizada al minuto sobre lo que está sucediendo en el Sol, con las que se pueden monitorear y analizar las erupciones solares.
Más información: Space Weather Enterprise Forum
http://www.norwichbulletin.com/lifestyles/x931214949/Looking-Up-What-s-going-on-with-the-sun
Although the sun has an average temperature of 11,000 degrees Fahrenheit, the moving, churning gases of its surface vary, and its temperature is known to slightly cool. Astronomers are presently perplexed by an extended cool season the sun is experiencing.
Solar activity is known to be cyclical; about every 11 years there is a rise and fall of sunspots. These are pockets of intense magnetism that inhibits the churning convection of gases on the solar surface, and appear dark because they are relatively cooler than the rest of the sun.
The last solar maximum was around 2001, when sunspots were at their greatest extent. Sunspots are linked to solar flares, which erupt particles into space, streaming towards the planets. These gusts of particles, in turn, interact with Earth’s magnetic field and lead to colorful Northern and Southern lights, as well as potential disturbance of telecommunications and power systems.
Presently there are few sunspots to be seen. Issues of at least two science magazines just released discuss the unusually long time the sun is taking to regain sunspots. Dr. Larry Vardiman in Acts & Facts (July 2009) writes, “The current sunspot minimum is setting records for its length.” As of May 7, 2009, there were no sunspots at all on 109 of the 127 days this year to date.
Although sunspots themselves are cooler, surrounding them are intensely hotter areas, which lead to the sun being slightly hotter at solar maximum. Climatologists have been reluctant to make a connection with sunspot cycles and the effect on Earth’s climate, due to the very small variation in solar radiation -- less than a tenth of 1 percent.
Robert Zimmereman, in Sky & Telescope Magazine (August 2009), writes that if the solar minimum continues to extend, its effect on Earth could be significant. He notes that the slowed solar activity could partially offset global warming produced by carbon dioxide emissions.
Both authors agree that the prolonged solar minimum is a mystery to scientists. A very lengthy solar minimum has occurred in the past, which coincided with a slight cooling of Earth. Known as the Maunder Minimum (named for solar astronomer Edward Maunder, who studied early solar activity), the period lasted about 50 years in the middle of what has been called the Little Ice Age, between about 1550 and 1750 A.D.
Sunspot activity has been actively recorded since Galileo began observations in 1609. Scientists are generally aware of solar activity in previous centuries from scant records of very large sunspots, seen by the naked eye when the sun was dimmed by fog or haze, and from records of tree rings. Yes, tree rings.
Trees contain carbon, which they get from carbon dioxide. Some of the carbon is the isotope carbon-14, which is created in Earth’s atmosphere from cosmic rays arriving from space. When solar activity is high, the wind of solar particles enveloping the solar system blocks much of these cosmic rays, and less carbon-14 is produced. Rings from ancient trees can show less levels of carbon-14, and thus signs of past, high solar activity.
The sun is our nearest star and source of much information from which we deduce knowledge of the wide variety of stars spanning the sky at night. Observing the sun and its sunspots must be done safely. Never look at the sun through a telescope or binoculars without a properly fitted, specially made solar filter. Looking at the sun without such a filter, would blind your eye due to the focused sunrays.
Completely safe, indirect methods are available. With a telescope on a tripod, point the telescope at the sun by noting its shadow on the ground. Hold a white cardboard a few inches behind the eyepiece, to project a safe image of the sun. Even without a telescope, you can project a very small image of the sun by simply putting a pinhole in a sheet of cardboard, and holding a white piece of cardboard behind it. When rare, very large sunspots do occur, you can detect them this way. Convenient solar projection devices are available. One is the Sunspotter, which was invented by the late Daniel R. Janosik of Bohemia, in Pike County, Pa.
Full Moon is on July 7.
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